La España negra se ha fugado a Bruselas. La España negra es hoy un golpista gerundense en busca y captura. Tiene el aval del facherío flamenco y la defensa de un abogado de etarras. Y aprovecha el tiempo zombi que le queda injuriando a su nación.
El primer ministro belga, abochornado, cierra filas con su homólogo español y ha dejado el asunto en manos de los jueces. Pobre Bélgica. Pues ha querido el remedo de la historia, que el prófugo haya escarbado su lobera en este extremo de la Galia entre dos efemérides:
La del ciento cincuenta del fallecimiento de Baudelaire, autor in extremis de Pobre Bélgica. Y fresco todavía el centenario luctuoso de Verhaeren, el antuerpiense que escribió La España negra con Darío de Regoyos.
Aniversarios fúnebres, y obras ambas de la deformación y de la enfermedad. Que apartado el genio de sus autores, es lo único en que se asemejan a las felonías del villano gerundense.
El caganer mayor ventea hoy para España. Pero muy pronto expelerá los gases hacia sus anfitriones, ansiosos por quitárselo de encima. Y donde ahora dice españoles, ya plagiará a Baudelaire para insultarles: “Los belgas son necios, mentirosos y ladrones. He sido víctima de la superchería más descarada. El engaño es aquí una regla que no deshonra”.
Pobre Bélgica, que un Baudelaire doliente y acosado desfiguró por no haber recibido en ella la atención que deseaba. ¡Y pobre Darío de Regoyos! Que amaba y detestaba tanto su estatuto de enfermo, como esa España gibosa y profunda que pintó con Verhaeren.
Nuestro golpista será repatriado. Porque es uno de los nuestros. A no ser que huya de Europa para refugiarse en Somalilandia, Osetia del Sur o la Transnistria; por citar algunos pueblos que han perdido su rumbo porfiando lo que él todavía exige para Cataluña. Y es que el golpista no da pie con bola:
¿Denuncia vulneración de los Derechos Humanos en España? La Asamblea General de la ONU nombra a España miembro del Consejo de Derechos Humanos. ¿Exige a las autoridades europeas que se pronuncien sobre los abusos del Estado? Los presidentes de su Comisión, Consejo y Parlamento le llaman al orden durante los Princesa de Asturias. ¿Elogia los piquetes de la huelga en Cataluña? El Mobile World Congress amenaza con dejar Barcelona, y se anuncia su descarte como enclave para la Agencia Europea del Medicamento.
Pobre Cataluña de grano de almizcle. Deformada y enferma por la brújula loca de sus archipámpanos. Política y pedagogía de esperpento. Es la España de Companys, la de Ferrer y Guardia. La de los justamente fusilados, que dirían Cambó y Azorín. O evocando a Rodó: la de los mediocres agitadores que recibieron aureola de mártires en bronce de estatua por su deplorable torpeza.
Los deploramos. Pero también nos vemos en ellos. Son nuestro espejo cóncavo, sede de nuestros vicios. Y si alborozamos cuando les hacen justicia es por la quemadura. Como dijo Verhaeren: “De Barcelona a Gibraltar y de La Coruña a Cádiz, España entera únicamente admite la alegría que hace sufrir”.