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El “cuponazo” vasco

jueves 23 de noviembre de 2017, 08:29h
Con el apoyo del PP, el PSOE y el PNV el Congreso de los Diputados ha aprobado el llamado cupo vasco que consiste en la cuantía que paga anualmente Euskadi por los servicios que están centralizados y son financiados por el Estado, ya que el País Vasco por el régimen foral recauda sus propios impuestos, no la Agencia Tributaria.

La cifra acordada este año por el Gobierno y el PNV asciende a 1.300 millones de euros cuando, según los cálculos, el gasto del Estado en la Comunidad supera los 11.600 millones. El dato es el resultado del llamado índice de imputación, un ajuste entre la relación de la renta de la Comunidad sobre el total de la renta nacional. Resulta llamativo que el anterior cupo vasco, aprobado hace cinco años, la cifra ascendía a 1.565 millones, 265 millones más que el de este año.

A nadie se le oculta que el bautizado por Ciudadanos como el “cuponazo” siempre ha sido la herramienta de turno del PP o del PSOE en sus distintos Gobiernos para obtener el apoyo del PNV en el Congreso de los Diputados. Y, por este motivo, el resultado del importe suele obtenerse con fórmulas opacas, según sus detractores.

Uno de los mayores expertos de financiación autonómica, Ángel de la Fuente, explica en documento de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) que “repasando las sucesivas leyes quinquenales y el presente proyecto, resulta muy difícil evitar la conclusión de que el importe del cupo es fruto directo de un pacto político que después se viste con el ropaje de la Ley del Concierto, ajustando la valoración de las cargas no asumidas de la forma que sea necesaria para llegar a la cantidad final pactada”.

Incluso en el informe solicitado por el Gobierno a los expertos se pedía que el País Vasco y Navarra contribuyeran a la solidaridad interregional al considerarse dos de las regiones con mayor renta per cápita de España. “Las comunidades forales deberían comenzar de forma inmediata a contribuir a la nivelación interterritorial. La solidaridad de vascos y navarros se repartiría a través de algún tipo de fondo autonómico que no iría al Estado, sino que se emplearía en reducir las diferencias de financiación de las autonomías”.

¿Por qué entonces el Gobierno y el PSOE apoyan el “injusto” cupo vasco? Los socialistas por tradición, porque también se aprovecharon en anteriores Gobiernos de esta fórmula para obtener el apoyo de los nacionalistas y, según Pedro Sánchez, porque así está establecido en la Constitución. El Gobierno porque necesita imperiosamente los votos del PNV para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, un acuerdo que ya estaba cerrado pero que se ha congelado por la alergia de los nacionalistas, reacios a apoyar al Gobierno después de aplicar el artículo155 en Cataluña. Sin olvidar que Rajoy quiere evitar a toda costa que se reabra el frente secesionista en el País Vasco en pleno incendio catalán.

El Gobierno, en fin, depende del PNV para prolongar la Legislatura, pues, si no es capaz de aprobar los Presupuestos, se vería abocado a disolver las Cortes. Y, para estos enjuagues, nadie mejor que Montoro, sin duda el mejor trilero del Parlamento. O, lo que es lo mismo, el fin justifica los medios. Rajoy está convencido de que después del 21-D, el PNV retomará las negociaciones para pactar su apoyo a los Presupuestos y salvar así la Legislatura. Un pacto que costearemos todos los españoles, menos los vascos.
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