TIRO CON ARCO
Nosotros, los extraterrestres
domingo 03 de diciembre de 2017, 18:52h
Fue una noticia muy popular hace unos días. En el interior de una estatua del siglo XVIII se ha encontrado un manuscrito fechado en 1777 que parece ser una broma entre el capellán de la catedral del Burgo de Osma, Joaquín Mínguez, y el escultor de la obra, Manuel Bal. La breve descripción de la situación política es entrañable: “La Corte está en Madrid. Hay Correo y Gaceta para las noticias. Hay inquisición, por lo cual no se experimentan errores contra la Iglesia de Dios. Se contratan en funciones grandes toreros famosos de Salamanca”. Nos enteramos, por mano de este capellán, de las enfermedades más comunes entonces pero también de los juegos: “naipes, pelota, calva, barra y otros juegos pueriles”. Las cosechas son “de trigo, centeno, cebada, avena”, pero sobre todo de vino, tan abundante que “en este tiempo se ha visto, por no coger en las bodegas, derramar mucho vino”.
Esto es, en resumen, lo que este capellán, que por su estilo imaginamos jovial, tenía que decir al futuro. Mínguez sale de su anonimato para contarnos cosas que no habíamos preguntado, de una sencillez que desarma. No pide que le rescatemos del olvido, ni que comprendamos su postura, ni que le compadezcamos. “Estábamos más o menos bien en 1777”, parece ser el principal mensaje. Escribe para la humanidad del futuro, para los extraterrestres, como cuando enviamos sondas al espacio con canciones de Johann Sebastian Bach o Chuck Berry -¡mira, así somos nosotros!-. Ahora que hemos encontrado esta cápsula de tiempo, nosotros somos los extraterrestres, los extraños.
No dan ganas de ponerse severo para denunciar nada, después de leerlo. Escribir en una columna es meterse en los problemas de hoy para que sean leídos, apenas, mañana. Al cabo de un momento, dejarán de tener sentido. Todo ello, en la conciencia de que el debate social se mueve en circunstancias que son historia viva. ¿En qué quedará el ‘procés’ de Cataluña dentro de 200 años? En este momento, ha quedado ya en casi nada. Pero a pesar de no haber conseguido ninguno de sus objetivos, tampoco se adivina dónde terminará.
Los restauradores que han descubierto los dos pliegues de 1777 han añadido un pequeño resumen y compendio de la vida en 2017 al interior de la estatua. Espero que hable con la misma sencillez que el que se han encontrado. Aunque la sequía no augure las mejores cosechas, serán sin duda más abundantes que aquellas de las que presumía el capellán. Porque no es una nota, como esta, para ser leída mañana, sino por extraterrestres como nosotros, en el futuro.