Theresa May ha comparecido este lunes ante los Comunes. En su alocución ha querido relativizar el principio de acuerdo con la Unión Europea para la desconexión del Reino Unido. Hay expuesto la primera ministra británica que no hay ningún punto cerrado hasta que todo el paquete de puntos sea aprobado y consensuado en las duras negociaciones. Pero lo que sí ha expuesto es que los británicos no pagarán la factura de la salida de la UE en el proceso del 'brexit'.
La factura que se generará para Gran Bretaña en el divorcio, ha dicho, está "condicionada" por varios factores -que no ha precisado- debido a la dureza de las negociaciones, pero ha afirmado que no caerá sobre la financiación del territorio que aprobó su desconexión del continente.
"Siempre he sido clara al indicar que no iba a ser un proceso fácil y ha requerido de un 'toma y daca' tanto para el Reino Unido como para la UE a fin de avanzar. Y eso es lo que hemos hecho", proclamó en su comparecencia la líder conservadora, que destacó la "nueva sensación de optimismo" que nota en el marco del diálogo con Bruselas. Es más, calificó como "una gran noticia" lo pactado con los Veintisiete. A este respecto se desglosan los pactos sobre la factura de la separación, la frontera con las Irlandas y los derechos de los comunitarios.
La Jefa del Gobierno, que explicó que la segunda fase del proceso abordará la relación comercial, advirtió que el Reino Unido retirará su oferta económica a la UE si no se llegara a un pacto en las negociaciones. Según ha esclarecido, la propuesta entre 39.000 y 44.000 millones de euros estará vigente "en el contexto de que haya un acuerdo para el futuro".
"Algunos estaban preocupados por que el proceso se complicara y por que el 'brexit' no se produjese, pero el consenso también es una buena noticia para los que votaron por la permanencia (en la UE), pues muestra que el Reino Unido no saldrá sin un acuerdo", manifestó para, a continuación, indicar que la situación de los ciudadanos comunitarios después de la desconexión es un asunto "prioritario". Pero, avisó, "para que estos derechos sean recíprocos, deben ser interpretados de una manera consistente".
Relató May que la UE quería, en un inicio, que la situación legal de los comunitarios que residen en el Reino Unido estuviera garantizada por el Tribunal Europeo de Justicia, pero la delegación británica lo consideró "inaceptable". May propuso, en cambio, que los derechos fueran custodiados por "el acuerdo de salida y protegidos por los tribunales británicos, prestando el debido respeto a la ley comunitaria". E ese caso, adujo, la cortes británicos podrían remitir casos de forma voluntaria a la Corte Europea de Justicia.
Finalmente, la líder conservadora hizo mención al tema fronterizo. Preservará el llamado "Acuerdo de Belfast", descartó el regreso de las barreras físicas y aseguró que su Ejecutivo hará todo lo posible para que no haya fronteras duras con Irlanda, aunque no se pudiera cerrar un acuerdo con la EU en esta dirección. "El Reino Unido sigue comprometido a proteger la cooperación entre norte y sur, y su garantía de evitar una frontera física. Cualquier acuerdo futuro debe ser compatible con estos requisitos. Queremos lograr estos objetivos mediante la relación entre la UE y el Reino Unido, pero si no fuera posible el país propondrá soluciones específicas para abordar las circunstancias únicas de la isla de Irlanda", sentenció.