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TRIBUNA

Violencia consentida

Natalia K. Denisova
sábado 16 de diciembre de 2017, 18:57h

La historia no se repite. Sin embargo, da indicios para orientarnos en el presente y prever dónde vamos a parar. Esta semana, algunos hemos deplorado el cobarde asesinato de un hombre en Zaragoza. Y subrayo que sólo algunos lo han lamentado, porque hay otros, que no sólo no se dolieron de esta muerte, sino apoyaron al pusilánime matón y alertaron a los demás que sigan este infame ejemplo. Mas la existencia de los individuos violentos en la sociedad no es lo más grave. Lo más alarmante es la existencia de las fuerzas políticas que comparten esta actitud, que no reconocen un asesinato como el crimen, si la víctima es una persona que no comparte su ideología y puede ser tachado de “facha”. Un término, por cierto, harto vago y cada vez más amplio.

Un repaso muy rápido de las hemerotecas, redes sociales y los podcast de programas es suficiente para ver que desde hace años en determinados círculos se iba alimentando una ideología que implica la aniquilación del adversario. Se encuentran varias “conferencias” de Pablo Iglesias donde se justifica la violencia contra el enemigo. ¿Quién es el “enemigo”? He aquí el meollo: el enemigo puede ser cualquiera que piense distinto del ideólogo principal o, en términos más sencillos, del “jefe” que tiene el poder. El funcionamiento interno de Podemos como partido político lo demuestra con creces. Ahora, las ideas de violencia justificada han traspasado los círculos radicales y extremistas y están en las instituciones. Por lo cual disimulan mucho su extremismo, cambiaron las retóricas para atraer al votante harto de las políticas de siempre. No se dan cuenta que junto con él votan los extremistas, atraídos por el discurso inicial de este partido. Nos sorprende que se puede matar a una persona por llevar los tirantes con los colores roji-gualdas. También nos sorprende que el alcalde de Podemos no conmemore a la víctima. Pero, ¿cómo conmemorar a la víctima, si el pusilánime matón es el gran amigo del “jefe” Iglesias? No olvidemos, que Iglesias lloró las penas del chileno junto con su familia, cuando éste sujeto dejó desamparados a cuatro hijos y esposa del guardia urbano.

Hay otro hecho crucial que ayuda al fomento de la violencia entre nosotros. Por un lado, es la banalización del crimen como la “okupación” y de los discursos extremistas. Muchos lo ven como un pasatiempo de los jóvenes. Ya pasará, dicen, cuando maduren. Por otro lado, es la creciente incertidumbre y división entre los que no aceptan las ideologías radicales. Tanto la sociedad en general, como las fuerzas políticas, denominadas todavía como las “derechas” no son capaces de mantener un discurso coherente contra la violencia implícita de la “izquierda”. Más aún, muchos tratan de manipular el miedo, que tiene la mayoría de los ciudadanos al extremismo revolucionario, pro domo sua. Parece que de nuevo llegamos a la situación descrita por Ricardo León: “los españoles han acabado por habituarse a la revolución, perderle el miedo, convertirla en el artículo de moda, juego de salón, deporte o gusto vicioso. Ya es moneda corriente del esnobismo burgués, del ocio aristocrático y signo de elegancia intelectual. Hasta en algunos sectores del Ejército y de la Iglesia cunde esa extraña psicosis.” Este párrafo ffue redactado en el año 1936. El ex jemad, Julio Rodríguez, ganó las primarias de Podemos en Madrid; los obispos en Cataluña celebran misas por los “presos políticos” que dieron el golpe de Estado; se acosa a la gente por hablar español y llevar la bandera de España. ¿Y nosotros? De compras en el Corte Inglés…

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