La Fundación FAES ha publicado este sábado un análisis de los resultados electorales en Cataluña, que considera que "distan bastante de la observación escuchada durante la campaña que consideraba 'descabezado' al independentismo", en referencia a las palabras pronunciadas por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que calificó así la situación política de los partidos secesionistas tras el 155.
Para la fundación presidida por José María Aznar el triunfo de Ciudadanos "es un logro extraordinario que se constituye en expresión de la movilización cívica contra la exclusión, el silenciamiento y la fractura". Ciudadanos, dice, "ha sabido interpretar las exigencias de muchos cientos de miles de catalanes –más de un millón-, las ha traducido en un discurso político reconocible y les ha ofrecido una propuesta de esperanza y convicción".
Cuando en septiembre de 2015 este partido superó con claridad al Partido Popular, "observamos que Ciudadanos se estaba convirtiendo en la opción preferente del constitucionalismo". FAES añade que hace mas de dos años se pudo constatar “la consolidación del fraccionamiento del espacio de centro-derecha”, por lo que solicitó entonces “emprender un proceso muy profundo de reflexión, extraer todas las consecuencias y ponerse a ello”.
Es "evidente", afirma, que el llamado ‘voto útil’ constitucionalista ha ido a Ciudadanos. "Pero eso, lejos de explicar los resultados del PP, es lo que necesita una explicación", y añade: "Sabemos por experiencia que cualquier apelación a la reflexión en este sentido será despachada con el desdén, la humorada o el habitual reproche de inoportunidad o deslealtad. Habría que esperar al menos que la responsabilidad de los resultados no sea cargada, injustamente, sobre las espaldas del candidato. Y sería de agradecer que no se insistiera en culpar de este mal resultado a Ciudadanos con el peculiar argumento de que a este partido le han votado demasiados catalanes, porque tal afirmación, por insostenible, desacredita a quien la hace".
Sobre el artículo 155, señala que "al margen del cómo y el cuándo se podría haber aplicado, el Gobierno cumplió con su deber haciéndolo", pro asumir que la responsabilidad de gobierno y la audiencia electoral son incompatibles " no es en absoluto evidente". Y si eso era así, "entonces no se entiende que el mensaje prácticamente único de la campaña del PP haya sido el de recordar esas decisiones que el Gobierno ha protagonizado". En todo caso, el Gobierno tendrá que prepararse para una situación política de una extraordinaria complejidad "a la que habrá de hacer frente con mejor equipaje estratégico, discursivo y político del que se ha dotado hasta ahora".
En estas elecciones, por muy peculiares que resulten, "lo que no se sometía a votación era la Constitución, ni la vigencia del Estado de derecho, ni los derechos de todos los catalanes en tanto que sujetos de la ciudadanía común que nos ampara a todos los españoles". Garantizar esos derechos y el imperio de la ley que los reconoce y protege "sigue siendo responsabilidad primordial del Gobierno y de todas las instituciones, pero también de los partidos que se sitúan en la Constitución".
Sólo en el cálculo "destructivo" del secesionismo se puede considerar que los resultados convalidan los "despropósitos" del proceso separatista o borran las responsabilidades de sus autores. "Este es el primer y el más importante mensaje que deben recibir quienes no han ganado las elecciones –al margen de lo que puedan sumar- ni representan el voto mayoritario de los catalanes, expresado, esta vez sí, con las garantías que un sistema democrático debe ofrecer y que sus ciudadanos tienen derecho a exigir".