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JORNADA 17: REAL MADRID 0 BARCELONA 3

El Barcelona aguanta al Madrid y le gana en astucia para casi sentenciar la Liga | 0-3

El Barcelona aguanta al Madrid y le gana en astucia para casi sentenciar la Liga | 0-3

sábado 23 de diciembre de 2017, 14:49h
Los de Zidane necesitaban ganar y se vaciaron, valientes, pero los catalanes reaccionaron hasta la victoria en el segundo acto. Por Diego García

Más de 630 millones de personas dirigieron su mirada hacia el Santiago Bernabéu para contemplar uno de los productos estrella de la Marca España. El Clásico enfrentaba a un Real Madrid urgido y al líder, que no perdía desde la Supercopa de España disputada en el mismo recinto. Se trataba de un cruce de inercias, de un examen abrupto al enemigo íntimo, con puntos trascendentales en juego. Un triunfo local podría apretar la brecha del puntero y reducirla, potencialmente, hasta los cinco puntos; mientras que una victoria visitante dispararía la distancia hasta la frontera de los 14 puntos. Más allá de la rivalidad, la presión de la estadística pesaba sobre los futbolistas en liza.

Lo hizo más sobre los hombros de un Madrid que saldría con el 4-4-2 paradigmático de este curso. Sólo Zidane eligió introducir a Kovacic por Isco o Asensio como variante. El croata se lució en aquel arrollador rendimiento ante Messi que propulsó la goleada merengue ante los culés en el torneo de agosto. Parecería que el técnico galo quiso mezclar ese matiz psicológico, aunque su argumento también se basaba en un intento por empastar la exigencia física de la medular azulgrana -también de cuatro piezas, con Paulinho, Busquets y Rakitic como motores-, sacrificando la posesión. Los carrileros de ambos equipos ejercerían como elementos de desequilibrio ante la batalla ruda de un centro del terreno más anatómica que técnica.

Saldrían los contendientes desarrollando un duelo táctico en el que los dos esquemas presionaron con las líneas muy altas. Pretendían Valverde y su homólogo salir con personalidad y las imprecisiones y el centrocampismo marcarían un primer cuarto de hora en el que los de Chamartín lograron superar esa primera barrera ajena para extender sus avances, casi en transición, con Ronaldo como eje. Antes del minuto 10, el luso anotó (aunque en fuera de juego, minuto 2), remató al aire un centro lateral y fabricó una contra que condujo y que se concretó en el chut, desde larga distancia, de Carvajal. Stegen estrenó sus guantes en ese punto.

Le costaba al Barça, como le viene ocurriendo, llevar la iniciativa. Messi debía bajar metros para asociarse con Iniesta, Busquets y Rakitic. El desempeño mas intenso y energético de los cuartos clasificados pautó un desarrollo del envite comprimido en el ajedrez de los estrategas. El ecuador del terreno era una zona de tránsito, con Varane, Ramos, Piqué y Vermaelen fiscalizados en cualquier momento, casi en manos a mano con los astros. Tras cada pérdida se intentaba desatar un incendio, pero las vigilancias funcionaban en este rendimiento riguroso de los dos escuadrones.

Por momentos, los amarres se soltaron en un toma y daca agotador. El intercambio de contras iba a erosionar a los centrocampistas, y es que el desgobierno latente originaba pérdidas y reacciones explosivas inmediatas. Atravesado el minuto 20 se desnudaban, de manera nítida, las precauciones asumidas por el Txingurri: quería discutir la posesión de forma controladora, horizontal, con el fin de congelar las revoluciones. Modric iba creciendo y el Barça, contemporizador, cosecharía su primer córner en el minuto 22. Eso sí, aparentaba haber mitigado el comienzo abrasivo local.

Sin embargo, la racheada presión local constriñó a los barceloneses a jugar en largo de forma asidua, ya que se propagaban las pérdidas en su circulación. La suma de centros laterales emitidos por Marcelo o Carvajal no arribaban al escaño de sus rematadores, gestando un devenir sin tener en cuenta a las porterías. Pero en el minuto 30 el club puntero metió el colmillo de su propuesta actual: Messi ideó un pase vertical y aéreo soberbio hacia el desmarque de Paulinho. El brasileño cazó la volea en el área pero Navas salvó a los suyos. Era la mejor oportunidad hasta que, en la siguiente acción, Ronaldo desbordara a Sergi Roberto y cruzara un zurdazo que Stegen sacó a córner, luciendo reflejos. El luso remataría a las nubes el saque de esquina consiguiente.

El camino hacia el descanso entremezcló la bajada del diapasón merengue y la ganancia de balón del Barça. Pero un pase en profundidad fino de Modric colocó a Ronaldo en disposición de centrar para el gol de Benzema. Ese relámpago fue taponado, in extremis, por Piqué -minuto 34-. Se habían neutralizado las dos pizarras. Kovacic y Casemiro se dedicaron a encimar a Busquets y a Messi, indistintamente, y Paulinho ejerció como compañía de Suárez en la argucia de bajar los pelotazos lanzados desde la cueva visitante. El carioca remataría el centro de Messi sobre la línea de fondo para volver a forzar a Navas -minuto 40-. Y Modric respondió con un latigazo angulado sin dirección, antes de que Benzema descorchara el intermedio con un cabezazo al poste patrocinado por un desajuste catalán -minuto 42-.

Cada error ajeno se amortizaba en un duelo de modelos de juego. Todo ello envuelto en la mayor prisa capitalina y la astuta no exposición de los culés, que jugarían con la impaciencia contrincante en un segundo acto que prometía fuegos artificiales ante la necesidad local de puntos. Ronaldo -mucho más participativo pegado a la cal- tardó un minuto de la reanudación para desbordar a Piqué y chutar desviado desde el pico del área. En esta ocasión reaccionaría el Barcelona reclamando la pelota con vehemencia. Los visitantes cambiaron la actitud y ambición y ahora ellos presionaban arriba.

Un pase de Iniesta hacia el desmarque de Alba gestó el centro que Suárez engatilló a las manos de Navas -minuto 52-. Estaba resultando mejor el líder y recogería el fruto de su segundo tiempo más intenso. Un pase de Busquets imperial desactivó el intento de presión merengue para lanzar un contragolpe que dirigió Rakitic hacia el centro de Sergi Roberto y el remate a la red de Suárez -minuto 54-. Falló el equilibrio capitalino y lo hizo Kovacic, centrado en Messi. Y el delantero charrúa volvería a chutar de inmediato. Se había caído la pericia en la posesión local y las imprecisiones se multiplicaban en favor del movimiento jerárquico de Valverde. Pasó de jugar sin balón a competir con él y le salió redonda la metamorfosis.

Zidane no tardaría en buscar una convulsión entre sus filas. Eran sus jugadores los que amontonaban pérdidas y faltas, amén de síntomas de pérdida de nervios. Navas taponó un derechazo de Paulinho y cuando el galo preparaba la entrada de Bale y Asensio el conjunto culé sentenció el duelo. El meta tico ganó un cara a cara claro a Suárez, la pelota iría al poste y Carvajal cometería penalti por mano. Messi haría el 0-2 en la transformación de la pena máxima y castigaba, de forma sobresaliente, el apagón de potencia y convicción local. El argentino amaneció para hacer nacer la nítida opción de Suárez y la expulsión del carrilero español.

Finalmente, Nacho sentaría a Benzema para recomponer la figura de su cierre, ante una pitada sonora de la tribuna. El imprevisto bien trabajado por la mutación esquemática del coloso catalán negaría la participación a Isco -suplente sintomático del volantazo en la idea de juego dado por su entrenador-. Navas era ya el mejor de los madridistas cuando sacó un mano a mano a Messi. Busquets se había convertido en el patrón del enfrentamiento y Kovacic y Casemiro dieron paso a Bale y Asensio en una tratativa ultraofensiva de Zizou. Vació la medular, asumiendo todos los riesgos, para recobrar la pelota y tratar de pescar un gol que les metiera en el duelo. Sin importante el potencial sonrojo ante la brillantez culé sobrevenida.

Quedaban 15 minutos y Concha Espina fluctuaba entre el silendio y los pitidos, pues el Barça reactivado por Valverde mantenía su superioridad incontestable implementada desde la vuelta del camarín. Tocaba y tocaba el once azulgrana al tiempo que Semedo daba respiro a Iniesta -secundario lúcido aunque intermitente-. Además, Stegen gritaría su hueco frente a los focos con una parada sublime ante el remate de Bale. El galés repetiría intento como ejercicio telonero de otra atajada crucial de Navas, que volvía a frenar a Messi.

Stegen engrandecería su estela sacando un zurdazo de Ramos desde el área pequeña y levantando el último filtro que anestesió el respingo postrero de un Madrid impedido en cuanto a soluciones pero orgulloso. Se le escaparía la Liga a los merengues luchando por entrar en la competencia. En el peor de los escenarios. Nada pudo hacer cuando el Barcelona destapó su mejor cara en el cuidado del esférico del curso y aceleró. Andre Gomes -perdonaría el 0-3 varias veces- y Vidal -selló la goleada final- participarían de este justo golpe de autoridad de los blaugrana que les hace despegar. Su segundo tiempo constituyó un despliegue memorable.


- Ficha técnica:

0 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro (Marco Asension, m.73), Kovacic (Bale, m.73), Kroos, Modric; Cristiano Ronaldo y Benzema (Nacho, m.66).

3 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Aleix Vidal, m.90), Piqué, Vermaelen, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Paulinho (André Gomes, m.84), Iniesta (Semedo, m.76); Luis Suárez y Messi.

Goles: 0-1, m.54: Luis Suárez. 0-2, m.64: Messi de penalti. 0-3, m.93: Aleix Vidal.

Árbitro: José María Sánchez Martínez (colegio murciano). Amonestó a Ramos (59) y Marcelo (83) por el Real Madrid; a Vermaelen (18) y Busquets (88) por el Barcelona. Expulsó a Carvajal a los 63 minutos con roja directa.

Incidencias: encuentro correspondiente a la decimoséptima jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.264 espectadores. El capitán del Real Madrid dedicó a los aficionados del Santiago Bernabéu el trofeo del Mundial de Clubes conquistado en Abu Dabi.

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