Uno de los jugadores relevantes del nuevo proyecyo angelino se encuentra en esta situación rocambolesca.
Kentavious Caldwell-Pope sólo sale de la cárcel para jugar con Los Ángeles Lakers en la NBA. Esa es la tesitura especial por la que está navegando el escolta que ejerce como tres en uno de la generación joven que está floreciendo en el Staples Center para ilusión de la tribuna púrpura y amarilla. Jugador de cuarto año profesional -sus tres primeros los pasó en los Pistons-, fue reclutado por Magic Johnsoncon el fin de que aportar cierta estabilidad veterana al fluir novel de Ball, Kuzma, Ingram y compañía. Y así lo ha hecho, llegando a ejecutar tiros decisivos en duelos contra los Golden State Warriors (fallo) o los Chicago Bulls (acierto).
El caso es que este jugador de serio rendimiento en ambos lados de la cancha se encuentra en el mejor momento de su carrera. Tras promediar en Detroit 11 puntos -40% en tiros de campo y 32% en triples-, una asistencia, un rebote y dos tapones, su ejecución baloncestística toda vez que se ha asentado en la entidad californiana vio sus mejores números en un intervalo de 10 partidos a finales del mes de noviembre.
Su evolución en ese brete le hizo entrar en ignición para promediar 14.3 puntos, 5.4 rebotes, 2.8 asistencias y 1.8 robos. Asimismo, sus porcentajes de acierto subieron a 43.4 por ciento en tiros de cancha y 36.9% en triples. Incluso mejoró sus prestaciones en fase de repliegue: su eficiencia defensiva pasó de los 102.8 puntos permitidos por cada 100 posesiones a 100.1 puntos cedidos. Este extremo ha sido, sin duda, su gran aportación hasta el momento.
Antes de diciembre los Lakers constituían la sexta mejor defensa de la NBA. Y sobre su entrega en la pista en este trabajo gris que ha contaminado de ascenso a sus compañeros y, en conjunto, a la competitividad del colectivo, se ha pronunciado Luke Walton, el entrenador. Declaró el ganador de un anillo con los Warriors desde la banca que Caldwell-Pope "es duro, persigue la pelota”. “Es bueno en conseguir robos y en mantener a los rivales lejos del medio de la pintura. Cuando se empareja con un interior es capaz de darles pelea y le gusta ese reto. Desde un punto de vista de mentalidad, él realmente ayudó a cambiar nuestra identidad en cuanto a cómo competimos en defensa”, arguyó el preparador.
Jordan Clarkson, jefe de la segunda unidad de la que también es miembro Caldwell-Pope, describió el aporte de su compañero del siguiente modo: “Cuando jugamos juntos nos hace el juego más fácil. Yo le encuentro a él y él me encuentra a mí. Sabe por qué estoy ahí: yo estoy ahí para anotar y él me encuentra. Sabe que si llego a la pintura se la voy a pasar a él y tratamos de impulsar el ritmo cuando estamos en el partido”.
Julius Randle, ala-pívot en el que los angelinos han puesto la confianza para apuntalar el despegue de todos, a la espera de la llegada de algún agente libre pomposo que complete el salto hacia la recuperación del estatus ganador de la franquicia, refrendó el parecer del vestuario y del cuerpo técnico. "Es un gran compañero, uno de los mejores que he tenido seguramente", señaló un jugador que refuerza la concepción de Caldwell-Pope como un peón que, efectivamente, cumple el rol de veterano, aunque tenga 24 años: atiende a las necesidades de sus homólogos y soporta el paso anímico y espiritual de forma natural entre tanto novato.
Pero, claro, todo esto ha chocado (o quizás no) con el delito cometido que le mantiene recluido en prisión salvo cuando ha de atender las obligaciones contractuales con los Lakers. Este jugador salido de la Universidad de Georgia, su tierra natal, está cumpliendo una sentencia de 25 días en un centro de detención sito en el Condado de Orange. Se trata de una penalización impusta por violar su libertad condicional tras ser arrestado y condenado por conducir ebrio. Esta conducta ocurrió cuando todavía pertenecía a los Pistons, pero las consecuencias son actuales hasta el punto de salir de la prisión para ser titular en el partido de esta semana ante los Warriors.
Las autoridades han especificado que se le permite salir del centro de detención para los entrenamientos y los encuentros que los Lakers jueguen California. Siempre, aclaran, bajo un programa de liberación de trabajo que contempla como obligatorio el uso de un monitor GPS toda vez que salga de las instalaciones pertenecientes al Departamento de policía de Seal Beach.
"Es una situación difícil, pero estoy de vuelta con ellos ahora y me siento bien. Todavía puedo entrar y hacer mi trabajo", confesó el jugador tras la derrota de los suyos ante los Warriors. Firmó una tarjeta discreta de 10 puntos (4 de 16 en tiros de campo), cinco rebotes y cuatro asistencias en 35 minutos de juego. Walton arguyó que "obviamente su situación le afectó para rendir esta noche". Venía de no poder competir en los dos partidos precedentes y sabe que no estará en condiciones de participar en el duelo ante los Rockets (31 de diciembre) y el que les enfrenta a los Timberwolves (1 de enero), al significar partidos a domicilio.