Hace mucho que el Valle de Arán viene diciendo que tienen una lengua, una identidad y una cultura diferente a la catalana y que, por tanto, si Cataluña algún día se independiza de España, ellos harán lo mismo de Cataluña. La idea está clara, todo lo que los independentistas puedan argumentar en favor de su independencia es igualmente utilizable por los araneses.
Si ya vimos cómo desde esta comarca catalana se desquiciaba a algunos de los líderes “indepes” que no sabían, ni saben, cómo responder a esta lógica aplastante, ahora les ha salido otro grano en el… otro dolor de cabeza con Tabarnia. ¿Pero qué esperaban, que todo el mundo en Cataluña se quedara de brazos cruzados viendo tranquilamente cómo destrozan su tierra? Ya lo han hecho más de tres mil empresas, ahora le toca el turno a la sociedad civil.
Tabarnia, de la misma forma que la inventada República de Cataluña, es fruto de la imaginación de unas cuantas mentes distraídas. Hay alguna diferencia, sí. Una tiene gracia y está concebida desde la broma y la crítica por mentes distraídas por la anormalidad de lo sucedido y la otra está teniendo consecuencias ruinosas para la región que pagaremos todos. Sí, los de Cádiz y Pontevedra también.
Es difícil negar dialécticamente a otro lo que se reclama para sí mismo. Tabarnia se lo recuerda y aplica la misma medicina que desde el Gobierno catalán han estado aplicando a España. Su equipo de marketing y comunicación no ha tenido que pensar grandes eslóganes porque ya estaban inventados. No ha tenido que pensar grandes estrategias para llegar a los ciudadanos porque están copiadas de los que la ANC, Omnium Cultural y todos los partidos políticos separatistas han venido utilizando. ‘Barcelona is not Catalonia’ o ‘Cataluña roba a Barcelona’ es tan verdad o mentira como lo que hemos venido escuchando tanto tiempo sobre España.
La idea que subyace de fondo en el razonamiento que aplica Tabarnia es la que frenó los ánimos independentistas en Quebec. Si se defiende que tan solo con la voluntad popular una comunidad puede independizarse de un Estado, no se puede evitar después que una provincia o comarca utilice el mismo mecanismo para obtener idénticos resultados. Pero podemos ir más lejos y encontrarnos con pueblos o barriadas dentro de ese pueblo o calles de ese barrio exigiendo la independencia porque así lo han pedido democráticamente cuatro vecinos. ¿Dónde ponemos el límite?
Abrir el melón de la independencia tiene consecuencias de difícil cálculo. De esta forma, mañana podríamos encontrarnos con el Estado de Marín o Conil o Villanueva de la Serena, la República Independiente de Getafe o la República Democrática de Mazagón o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de Torredonjimeno.
Tabarnia, una broma que ya empieza a despertar la conciencia de muchos catalanes que no terminan de entender que el sueño de la independencia de Cataluña es, para empezar, el real y triste enfrentamiento entre los propios catalanes.