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TRIBUNA

Una sensación

domingo 31 de diciembre de 2017, 17:56h

Tengo la sensación de habitar un planeta muy frágil. He vivido en él más de setenta años, he recorrido una pequeña parte de su superficie. He disfrutado de la naturaleza, de su aire purísimo, de sus amaneceres formidables y sus crepúsculos llenos de melancolía. He conocido lugares muy hermosos. He contemplado algunos de los animales que lo habitan. He volado en pequeños aviones y me he bañado en las aguas templadas de sus playas. He visto nacer y morir a las personas, y he comprobado como matemáticamente a cada frio invierno suceden las suaves primaveras, y a cada estío largo y sofocante, los otoños llenos de colorido y de hermosura. He conocido el amor que se profesan muchos de sus habitantes y también los odios y las guerras absurdas y tremendas por no saber perdonar. Pero una de las cosas que más me han impresionado es poder contemplarla desde la Luna y desde el espacio exterior cercano a ella.

Y es por eso que sé lo frágil que es nuestra morada. Flota como una gema llena de colorido en el seno de un espacio profundo y casi infinito, a merced de lo que pueda ocurrirle a cada instante. De las explosiones de otras estrellas. De los agujeros negros que podrían tragarla. De las colisiones de otros cuerpos celestes. De los meteoritos que arden al rozar esa su superficie azul llamado cielo. También expuesta a la caída de una roca gigante, de un meteoro o de un cometa de errada trayectoria, hecho éste mucho más posible de lo que imaginamos.

Es por eso que este planeta es un milagro, y es un milagro porque posiblemente hallar otro semejante a él no sería posible encontrarlo no solo a lo largo de una vida como la mía, sino de muchas vidas juntas.

Es un error pensar que estamos seguros en él. Quiero deciros amigos la verdad, y la verdad es que no estamos nada seguros aquí. Estamos muy bien, aunque algunos no lo crean y se amarguen y nos amarguen mucho, pero de seguros, nada. Es una frágil barquita navegando a través de un enorme océano lleno de peligros e incertidumbres.

Y es un milagro que a cada mañana suceda la noche estrellada, y a cada noche la luz de un nuevo amanecer.

Y que cada invierno no se eternice y llegue la primavera, y a cada estío asfixiante y largo suceda el respiro suave del otoño inefable.

Sois conscientes de formar una familia o una urbe o un país o un continente. ¿Pero lo sois de viajar en esta frágil nave única e insustituible?, ¿la cuidáis con esmero?.

Sí, tengo la sensación de que esto podría terminar, siento de veras amargaros el día.

Pero también siento y también espero que hay algo más, que hay alguien detrás de todo esto.

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