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Y DIGO YO

Mi botón es más grande que el tuyo

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
miércoles 03 de enero de 2018, 20:11h

Si no fuera porque estamos hablando de algo muy peligroso para la humanidad con riesgo de millones de muertos, podríamos pensar que la rivalidad entre Trump y Kim Jong-un es un juego entre adolescentes mal hormonados con exceso de testosterona.

El presidente de Estados Unidos utilizó, una vez más, las redes sociales para contestar al líder de Corea del Norte, que había dicho tener acceso al botón nuclear “todo el tiempo”. No lo hizo con serenidad y mesura. Más bien al contrario, de forma incendiaria advirtió de que su botón es “mucho más grande y poderoso”.

Poco se puede esperar de quién apunta sin rubor: “Kim Jong-un acaba de decir que el botón nuclear está su escritorio todo el tiempo. Por favor, ¿puede alguien de su régimen agotado y muerto de hambre informarle que yo también tengo un botón nuclear? Pero es mucho más grande y poderoso que el suyo, y mi botón funciona”.

Superado el momento “a ver quién la tiene más grande”, la reflexión es para los dos: ¿Qué favor están haciendo a nadie? ¿Cuál es el límite de este juego sin sentido? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar realmente? Desgraciadamente, parecemos todos abocados a aguantar un diálogo chulesco por ambas partes que no hace sino preocupar y poner en alerta a todo el entorno… y lo que no es el entorno.

Porque una guerra nuclear no es solo cosa de dos. ¿De verdad se han puesto en el escenario de llegar a apretar ese botón, no sé si rojo o azul, y esperar a ver qué pasa? ¿Han calculado las consecuencias de llevar al extremo ese juego de palabras propio de un mal guionista?

No parece que ayude mucho a la estabilidad mundial que ambos anden a la gresca día sí, día también. Que uno califique al “hombre cohete” como “gordo y bajo”, no es mejor que tildar de “desequilibrado y viejo chocho americano” al primero.

Los continuos ensayos nucleares que realiza el régimen de Pyongyang han llevado a Naciones Unidas a adoptar sanciones económicas. No parece que le preocupe mucho esto a Kim Jong-un. Todos sabemos del dudable peso de la ONU con un Consejo de Seguridad tan dividido como la respuesta que se espera de EEUU. Su Departamento de Estado busca vías diplomáticas para una salida al conflicto, pero Trump no se cansa de amenazar con la fuerza.

Es una pena porque esta misma semana leíamos buenas noticias sobre un posible restablecimiento de las relaciones entre las dos Coreas gracias a los Juegos Olímpicos. Seúl tiene previsto celebrar este 9 de enero una reunión al más alto nivel después de que el mensaje de Fin de Año de Kim Jong-un animara a una cierta reconciliación. Acto seguido, Corea del Sur anunciaba que está dispuesta a aceptar atletas norcoreanos en los Juegos de Invierno en PyeongChang 2018.

Esperemos que no llegue Trump con su mediocre duelo dialéctico y lo estropee. Desgraciadamente, aquí no vale ese “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. En fin, hay presidentes que pasan a la historia por sus frases lapidarias. Otros lo harán por aportar malas ideas a los guiones de películas de serie B. Sí, de esas con las que uno se duerme la siesta.

Javier Cámara

Periodista

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