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Sahara: cada vez peor

jueves 10 de julio de 2008, 21:55h
Saharauis y marroquíes han roto recientemente las conversaciones sobre el futuro del Sahara occidental que se celebraban en las proximidades de Nueva York.

Las posiciones de cada parte se han ido alejando hasta el punto de que actualmente un entendimiento político, diplomático o militar entre los dos gobiernos parece completamente imposible.

Para el Gobierno marroquí no hay solución alguna que no pase por la sumisión de los independentistas saharauis a la monarquía y al Estado alauitas. Hace algunos años el rey Hasan II les dijo: “Cédanme la bandera, los sellos, la policía y la administración y llegaremos fácilmente a un acuerdo”.

Por supuesto, el acuerdo no fue posible porque lo que los independentistas saharauis todo lo basaban -y la cosa no ha cambiado- en la celebración de un plebiscito de autodeterminación donde los saharauis inscritos en el censo español de 1976 se pronunciasen sobre dos alternativas: o bien su adhesión al reino de Marruecos o bien la independencia clara mediante la creación de un Estado emancipado distinto del marroquí y, por supuesto, distinto del mismo.

Todas las negociaciones que una y otra parte han, celebrado fracasaron. Los marroquíes rechazaron conceder la independencia a los saharauis, los saharauis sometieron su futuro a un plebiscitito de autodeterminación que debería haberse celebrado en 1975 cuando las tropas españolas abandonaron la entonces colonia.

Durante algunos años las fuerzas armadas Reales marroquíes y las columnas de Frente POLISARIO guerrearon por el desierto con resultados ambiguos. La instalación con asesoramiento norteamericano-israelí de una serie de muros superpuestos en el llamado Sahara útil concluyó con la victoria de las tropas marroquíes y la retirada del POLISARIO a sus “cuarteles de invierno”.

Se firmó al fin un alto al fuego en 1992, lo que trajo consigo la retirada principal de las fuerzas marroquíes y polisarias sin que ninguna de las partes hubiera triunfado.

En los áridos campamentos de Tiunduf quedaron prisioneros varios miles de soldados marroquíes, algunos de los cuales todavía se hallan allí.

A medida que alguna de las conversaciones -y hubo hasta ahora una decena- entre las dos partes reproducen nuevas propuestas de alto el fuego o, lo que es peor, advertencias de que si no hay movimiento volverán los fusiles a tomar la palabra. Cada año, esta alternativa es evocada por el Gobierno marroquí. En el caso del Frente POLISARIO la amenaza es semejante: o se logra un acuerdo o finalmente la guerra volverá. En esas estamos.

El momento actual tal vez sea uno de los peores de los últimos tiempos. Tras el fracaso de las conversaciones de Nueva York, las fuerzas armadas marroquíes han amenazado directamente con instalar en la región de Tifariti una base o un sistema de seguridad apoyado por los muros y con un armamento mucho más sofisticado que el que actualmente poseen, de origen francés y norteamericano.

Esta eventualidad parece cada día más viable aunque sinceramente resulta incomprensible para marroquíes y saharauis que se llegue a estos extremos. Hay quien espera que los países vecinos y amigos (Francia y España por un lado, Mauritania e incluso Argelia) están dispuestos a evitar el estallido pero dadas las condiciones actuales nadie tiene la fuerza ni la voluntad para evitar que vuelvan a sonar los tambores.

Alberto Míguez

Periodista

ALBERTO MÍGUEZ es periodista

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