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ERNEST MARAGALL SUENA COMO PRINCIPAL CANDIDATO A PRESIDIR LA MESA

Batalla final entre los separatistas a tres días de abrir las puertas del Parlament

Carles Puigdemont durante un acto de campaña de Junts per Catalunya
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Carles Puigdemont durante un acto de campaña de Junts per Catalunya (Foto: Efe)
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
domingo 14 de enero de 2018, 13:51h
Actualizado el: 15 de enero de 2018, 08:41h
Tanto JxCat como ERC escudriñan dentro del reglamento la "fórmula mágica" que permita investir a distancia a Puigdemont. Por Javier Cámara

A tres días de la formación de la Mesa del Parlament, los independentistas buscan la forma de investir a Carles Puigdemont que, no hace falta decir, se encuentra fuera de España y quiere ser el próximo presidente de la Generalidad, aunque sea de forma telemática. ERC quiere investirlo, pero todavía no lo ha garantizado -“nadie es imprescindible”- y busca un encuadre legal a la forma de hacerlo.

Aun así, Junts per Catalunya apuesta por este tipo de investidura a distancia o por la delegación de la lectura de su discurso por parte de otro diputado y cuenta con el apoyo de ERC, a pesar de que desde el Gobierno ya se ha avisado de que se recurrirá “inmediatamente” y “sin ninguna vacilación” cualquier tipo de engaño.

Vistas las pocas posibilidades de éxito por parte de los soberanistas para este modelo de investidura, con, además, tres diputados electos en prisión (Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sànchez) y cuatro exconsejeros también en Bruselas (Clara Posantí, Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig), se devanan los sesos para dar con una fórmula dentro del reglamento que les permita poner a su candidato huido al frente del Gobierno catalán desde la distancia.

Y es que es precisamente el reglamento su principal escollo porque el artículo 4.3 de la Ley de la Presidencia de la Generalidad dice que el candidato propuesto debe “presentar ante el pleno” su programa de gobierno y después solicitar la confianza de la Cámara. Este punto parece alejar cualquier posibilidad de investidura “telemática” e, incluso, “delegada”.

El resquicio al que se agarra Junts per Catalunya para poder investir a Puigdemont desde Buselas es que en ningún momento se especifica si el candidato debe presentarlo de forma presencial. Los letrados del Parlament descartan que sea posible hacerlo por vídeo-conferencia, ya que la única referencia es para la comparecencia de expertos en comisiones parlamentarias, y coinciden en que la investidura solo puede ser de forma “presencial y personal”.

Aun así, JxCat insiste en que el artículo 35 de la Ley de Presidencia señala que “el Govern y los órganos de asistencia y apoyo pueden utilizar, para el cumplimiento de sus funciones, redes de comunicaciones o cualquier otro medio telemático”. Del mismo modo, los letrados han avisado ya de la imposibilidad de que el candidato delegue en otra persona la lectura de su programa. El artículo 83 del Reglamento señala que “comunicándolo previamente, y para un debate, cualquier diputado con derecho a hablar puede ser sustituido por otra persona del mismo grupo”, pero los letrados descartan esta posibilidad en una investidura.

Como fuere, no se ha apreciado recientemente mucha intención de seguir las recomendaciones de los letrados del Parlament, que de momento han actuado de oficio, por parte de las formaciones independentistas.

Las cuentas sí les salen

Tras el debate de investidura viene la votación de la misma. Según el reglamento, el candidato necesita mayoría absoluta, es decir, 68 de los 135 diputados. Será fundamental saber qué pasará con los votos de los diputados independentistas que se encuentran en prisión o en el extranjero (8 en total).

Se sabe que el juez no permite votar a los que están fuera de España y que los encarcelados deberán delegar su voto, pero si no hubiera mayoría absoluta, dos días después habrá una segunda votación en la que solo es necesaria una mayoría simple.

Las cuentas son: JxCat y ERC disponen de 58 votos que, sumados a los tres votos delegados de Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sànchez más los cuatro de la CUP, llegarían a los 65. En la bancada contraria, los no independentistas acumulan otros 65.

De esta forma, para conseguir su objetivo, solo bastaría con que uno de los exconsejeros “exiliados” en Bruselas renunciará a su escaño, que corriera turno en la lista y así, aquí en España, otro diputado rompería el empate y lograrían en segunda votación una mayoría simple de 66 a 65. Hay que tener en cuenta que también podría darse la circunstancia de que los diputados de Cataluña en Común votaran a favor de Puigdemont o se abstuvieran.

El presidente del Parlament

Y antes de todo esto, hay que constituir la Mesa del Parlament y ver quién la preside. El puesto es fundamental para los intereses de JxCat y tratarán de asegurarse una mayoría ya acordada con ERC, así como la Presidencia. De ellos dependerá la decisión última sobre la interpretación del reglamento al respecto de una investidura a distancia.

Con la autoeliminación de Carmen Forcadell y Carles Mundó, todas las miradas apuntan a Ernest Maragall, pero su candidatura no se ha concretado de momento.

Al portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà, Maragall le parece una persona adecuada para el cargo: “Mas allá de su inteligencia, preparación y capacidad de diálogo, justamente porque proviene del catalanismo socialista o del socialismo catalanista visualiza esta actitud transversal del independentismo de ir sumando fuerzas y construir la independencia”.

En cualquier caso, el artículo 44 del reglamento del Parlament apunta que para elegir al presidente cada diputado deberá escribir un nombre en una papeleta, saliendo elegido el que obtenga mayoría absoluta. Si esto no ocurre, se repite la elección, pero solo con los dos candidatos que más votos hayan obtenido en la votación anterior. Si hubiera un empate y la paridad persistiera después de cuatro votaciones, ganará el del grupo con más diputados. Parece difícil suponer que las fuerzas soberanistas vayan a dar esa ventaja a Ciudadanos.

Pero en este punto, del mismo modo, los independentistas se encuentran con el problema de que los huidos no participarán en la votación al no encontrarse de baja por maternidad o paternidad, por hospitalización, por enfermedad grave o incapacidad prolongada debidamente acreditadas, únicos supuestos en los que se permite delegar el voto, según el artículo 93.

Siempre con la duda de qué votarán -si votan- los comunes y dando por supuesto que Cs, PSC y PPC votarán lo mismo, vuelve a plantearse la posibilidad de que alguno de los cuatro exconsejeros en Bruselas renuncie a su escaño para sumar al menos 66 votos y ganar por mayoría simple.

Y todo con el artículo 155 de fondo, que seguiráaplicándose hasta que se forme un nuevo Gobierno en Cataluña. Veremos qué Gobierno...

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