www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

Leonard Cohen: Hermosos perdedores

domingo 21 de enero de 2018, 17:05h
Leonard Cohen: Hermosos perdedores

Prólogo de Ray Loriga. Traducción de Laura Wittner. Lumen. Barcelona, 2017. 336 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Marta Rózpide

“Kateri Tekakwitha, ¿quién eres? ¿Eres 1656-1680)? ¿Con eso basta? ¿Eres la Virgen de los Iroqueses? ¿Eres el Lirio de las Costas del Río Mohawk? ¿Puedo amarte a mi manera? Soy un viejo investigador, más atractivo ahora que en mi juventud. Es el efecto facial de pasarse la vida con el culo pegado en la silla. Vengo siguiéndote, Kateri Tekakwitha. Quiero saber qué pasa debajo de esa manta rosada. ¿Tengo algún derecho?”. Así comienza el protagonista a narrar su historia, la vida de un hombre inmerso en un triángulo pasional. Hermosos perdedores (Beautiful losers), la obra publicada por primera vez en 1966 y que ha reeditado Lumen, abre la puerta a la mente creativa del artista a curiosos y fieles seguidores.

El sexo, la moralidad y los límites de la libertad son los temas clave de esta novela. Con un estilo claramente desenfadado y propio de su época, Leonard Cohen (1934-2016) sumerge al lector en múltiples escenas surrealistas y reflexiones infinitas. Los abundantes diálogos, que suponen la mayoría de la obra, dotan a la lectura de una rapidez trepidante. El lenguaje es directo y coloquial; sin embargo, se esconde lírica tras las palabras que usó Cohen para describir los ambientes y ocurrencias de sus extraños personajes.

La nueva edición cuenta con un prólogo de Ray Loriga, quien expresa su devoción por el cantautor, activista y escritor canadiense y resalta la capacidad de éste para fusionar espiritualidad y sexualidad en un mismo contexto.

Leonard Cohen conocía el lenguaje y sabía jugar con él. De hecho, estudió Literatura en la Universidad McGill en la década de los cincuenta. Hermosos perdedores fue una de las pocas novelas que publicó el autor, junto con El juego favorito -que también ha reaparecido en las librerías de la mano de la editorial Lumen-, y forma parte de los doce libros que dio a la imprenta.

Cohen destripaba su imaginario en verso, en prosa o dentro de una canción. Si bien ninguna de estas dos novelas son obras donde uno vaya a encontrarse con un escritor de oficio, sí rebosan en sus páginas el humor y la originalidad, dos características poco frecuentes en su época. Cohen fue capaz de hablar de amor, infidelidad, aburrimiento e inocencia en un mismo diálogo. En Hermosos perdedores el lector puede comprobar que el ridículo y lo absurdo son dos constantes a lo largo de toda la obra.

Hijo de su tiempo, Leonard Cohen dejó descrita en esta novela parte de la realidad del momento histórico en el que vivía; el destape y la revolución cultural de la década de los sesenta está presente como una de las preocupaciones vitales de los personajes. El erotismo se convierte en una fuente de sabiduría y a través de él surgen los diálogos más hilarantes y a la vez profundos de la novela. Las casi 400 páginas constituyen una provocación constante, un llamamiento a la revolución y a la aceptación de ideas opuestas en un principio. Toda ella es una invitación a descubrir los fetiches de la mente ocultos bajo la moralidad. Tanto es así, que la obra no podría terminar de otra manera más que así: “Bienvenidos ustedes que menosprecian mi corazón. Bienvenidos ustedes, amada y amigo, que me echan de menos siempre en su viaje hacia el fin”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)

+
0 comentarios