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JORNADA 20: BETIS 0 BARCELONA 5

El Barcelona supera el desafío del Betis y se escapa | 0-5
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El Barcelona supera el desafío del Betis y se escapa | 0-5

domingo 21 de enero de 2018, 22:37h
Los culés penalizaron la valiente apuesta de los sevillanos, que aguantó 50 minutos. Por M. Jones

El Villamarín asistió este domingo a un partido en el que el Betis recibía al Barcelona en plena euforía después de golear al Sevilla y dispararse en la tabla clasificatoria. El sistema dirigido por Quique Setién, subido en esa ola de convicción y seguridad. le plantearía al coloso un duelo de tú a tú, presionando muy arriba, tratando de salir con la pelota desde atrás y defendiendo en el centro del campo. Era todo un examen, arriesgado, a la consistencia propia y ajena. Porque los azulgrana emplearían el mismo planteamento como antídoto.

En consecuencia, se jugaría en 20 metros, los de la parcela central, con hectáreas a la espalda de ambas retaguardias. Al tiempo que el desgobierno y la tensión desembocaban en imprecisiones, los verdiblancos serían los primeros en abrir fuego. Fue Guardado el que destapó la relación de llegadas con un zurdazo desde la frontal que lamió la madera de Stegen. Y Joaquín fabricó un córner con remate al primer palo. Todo ello antes del décimo minuto. Le costaba al Barça domar el esférico, con Sergi Roberto, Rakitic, Andre Gomes y Busquets en la parcela central. Las ausencias de Iniesta y Paulinho se dejaban notar mientras que Messi entraba en calor.

Tardaría el líder de LaLiga en emitir una oportunidad. Fue un tiro desviado de Semedo -minuto 14-. El 3-5-2 desplegado por los andaluces, con Francis y Durmisi como carrileros y Fabián como maestro de ceremonias. La superpoblación en el ecuador del territorio que alcanzó a imoner el dibujo de Setién ocultaría a Busquets con respecto a la distribución, y la superioridad numérica conformada por los zagueros Feddal, Javi García y Mandi ante Messi y Suárez funcionaba. El riesgo estudiado, de hecho, no podía permitirse perder el cuero en la pretensión de jugar de forma combinativa o dejar sin marca al 10 culé, siempre dispuesto a explotar los espacios a la espalda del conjunto sevillano.

Sobre ese filo se desarrollaría un primer acto de concentración asfixiante. Cada fallo se traduciría en una transición venenosa de forma automática. Antes de que se cruzara la primera media hora se apagaría la actividad de los porteros, pero la conexión entre Messi, Suárez y Alba abriría una oquedad y poco a poco ganaría peso el equipo visitante. Sergi Roberto lanzaría por encima del larguero la primera oportunidad clara -minuto 26-. Y Rakitic también gastaría los guantes de Adán en el 27 de juego. Eran los primeros síntomas del cambio de escena, patrocinado por la pérdida de fuelle verdiblanco.

En el 31 Messi estrellaría su zurdazo en el lateral de la red, tras un pase del Luis Suárez más mediapunta. La pelota ya era azulgrana y se competía en el campo local, con Andre Gomes ejerciendo de Paulinho -llegando al área como acompañante del charrúa-. La actividad en fase defensiva de los visitantes controlaba bien las intentonas de contragolpe de los hispalenses, impedidos antes del descanso para concatenar tres pases. Pero en una de las pocas que pudo filtrar se rompería Vermaelen -minuto 40-. Umtiti tuvo que reaparecer de forma prematura, para acompañar a Piqué, aunque hasta la entrada a vestuarios no se registraría más que el monopolio horizontal barcelonés, una acción de desborde y remate de Fabián, y un lanzamiento lejano de Busquets que atajó Adán.

Había ganado la batalla por el ritmo y el tipo de partido el Barcelona, pero no conseguiría hilvanar fútbol creativo como para dañar a los béticos. En el entretiempo le tocaba a los verdiblancos repensar la hoja de ruta, pues la pelota le pertenecía a su rival en un 59%. Y decidieron, en más oxígeno en los pulmones, refrescar el reto al gigante. De nuevo presionarían muy arrriba, con la defensa en el centro del campo y guerreando por el control de la pelota. El Betis volvía al ejercicio pleno de personalidad y riesgo. Le tocaría al Barça asumir el modelo de contraataque. Fabián alzaría las llegadas con un zurdazo que domó Stegen -minuto 56-.

Valverde leyó las complicaciones de los yuso para navegar en el pentagrama andaluz y ordenó responder con presiones ardorosas y anestesia en la posesión. Y, justo cuando daba instrucciones a Paulinho, Suárez dejaba sólo a Rakitic, que inauguró el marcador al batir a Adán en la salida -minuto 58-. El Txingurri aplazaría la sustitución gracias a la primera penalización que su equipo implementaba ante la afrenta posicional local. Y, en el 64, los visitantes completarían su cosecha: presión, pérdida de Fabián, defensa rival adelantada y desordenada. Busquets rompió las líneas con una asistencia maravillosa para que Messi hicicera el 0-2.

La pegada sacaba a flote al puntero cuando menos posesión dispuso. La vertiente contragolpeadora y de trabajo táctico dañó a la propuesta bética. Con más espacios, el dibujo de Setién mutó a temerario. Y es que Suárez embocó el tercero, a pase de Rakitic, después de otra maniobra de presión elevada y ataque relampagueante -minuto 70-. La frescura del favorito se contrapuso con los brazos bajados de los locales. Quisieron dar un golpe sobre la mesa los catalanes y lo conseguirían.

Con este triunfo, en el que también participarían Paulinho (entró por un Andre Gomes gris), Rubén Castro (por Sergio León, inoperante), Boudebouz (por un cansado Javi García), Deufloeu (por un Busquets que gobernaría el segundo acto) y Camarasa (por Fabián, venido a menos), el Barça se escapa a 11 puntos de sus perseguidores. El compromiso, el hambre y la técnica siguen a pleno rendimiento en Can Barça. El descalabro anatómico contagiaría a la debacle estratégica de los andaluces. En consecuencia, el combate finalizaría en goleada, con otros tantos de Messi -que saldría del verde tras exhibirse- y de Suárez. Con otra segunda parte memorable desde el prisma colectivo.

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