España, la coartada de la dictadura de Maduro
viernes 26 de enero de 2018, 12:25h
Actualizado el: 26 de enero de 2018, 14:34h
Venezuela ha dado un plazo de 72 horas al embajador español para que abandone el país tras ser declarado "persona non grata". El embajador Jesús Silva Fernández ha recibido la comunicación oficial por la que Venezuela le declara "persona non grata" y le concede 72 horas para abandonar el país.
La expulsión del diplomático español se produce dos días después de que el Ejecutivo venezolano llamara a consultas a su embajador en Madrid, Mario Isea, debido a la "agresión injerencista y colonialista" del Gobierno de España. Asimismo, Venezuela entregó una nota de protesta a diplomáticos de la Unión Europea por las sanciones comunitarias contra siete altos funcionarios de la nación.
Caracas responsabiliza a España y a otros países de las sanciones que la Unión Europea impuso este lunes a siete altos funcionarios del Gobierno venezolano, entre ellos al ministro de Interior, Nëstor Reverol; al número dos del chavismo, Diosdado Cabello, y a la presidenta del poder electoral, Tibisa y Lucena. La UE les acusa de "menoscabar la democracia y el Estado de Derecho", "graves violaciones de los derechos humanos" y reducir las competencias del Parlamento de mayoría opositora desmantelado por la Constituyente.
No es una casualidad que Maduro haya provocado la crisis diplomática con España, poco después de convocar unas elecciones presidenciales por sorpresa y sin ninguna garantía, vetando a los partidos de la oposición como el de Leopoldo López. Se trata, pues, de una maniobra de distracción para intentar camuflar las irregularidades de los comicios con los que pretende perpetrarse en el poder.
Pero el Gobierno de Rajoy no puede amedrentarse. Primero, ha acertado al responder a esta agresión declarando persona non grata también al embajador venezolano en nuestro país. Debe emitir un comunicado denunciando la irregularidad de las elecciones convocadas por Maduro, la represión a la oposición y el permanente pisoteo de los derechos humanos en el país caribeño sin dejar de alentar a la UE con más sanciones.
Y Rodríguez Zapatero debería darse cuenta de que está haciendo el ridículo al intentar mediar con un dictador que no está dispuesto a celebrar unas elecciones democráticas y que le utiliza como señuelo para hacer creer a la opinión pública que está dispuesto a dialogar con las fuerzas políticas de su país. El ex presidente español es solo una coartada más del sátrapa caribeño.