El español quiere mitigar las molestias físicas del cambio de año.
El año de su resurrección, 2017, Rafael Nadal acabó como número uno de la ATP. Lo hizo con la siguiente cosecha: décimo Roland Garros, tercer US Open, décimo Montecarlo, Conde de Godó, Masters de Madrid y el Torneo de Pekín. Todo ello en 78 partidos, uno de los montos de duelos más bajos. Y es que en ocho temporadas jugó más partidos, resultando el mejor tenista sobre el planeta en otros tres años -el último en 2013-. Este dato corrobora el volantazo en cuanto a planteamiento relativo a su físico que ha realizado y que ha tenido como consecuencia su renacimiento glorioso.
Pero la conclusión del año y el comienzo de 2018 han señalado que es posible todavía algo más de margen en cuanto a la reducción de los partidos y los torneos de su calendario. La senda dibujada por Roger Federer -número dos del mundo y ganador del Abierto de Australia de este enero- podría ser el horizonte al que habría de aspirar el balear. El helvético, leyenda también del tenis, redujo su estudiado plan de acción a 57 duelos en el pasado curso, sacando jugo a esa disposición con un récord de 52 victorias y 5 derrotas. Esto es, se desgastó en 21 enfrentamientos menos y en el presente luce más fresco que el zurdo.
Quizás esa idea ronde la cabeza de Nadal y de su cuerpo técnico. No obstante, el emblemático español ya ha confirmado que no figura entre sus objetivos prioritarios la defensa del número uno. Es más, lesión muscular que le obligó a retirarse del Open de Australia le ha obligado a hacer un balance de situación y el aprendizaje le lleva a publicar que volverá a las canchas en el torneo de Acapulco, que se celebra a partir del 26 de febrero.
Asimismo, el manacorí ha anunciado que su meta para este año recién estrenado es volver a lucir en el terreno que le es más familiar y menos agresivo para su anatomía. Se centrará en reivindicarse como el mejor jugador de la historia sobre tierra batida. Así lo ha asegurado en Alicante, en el marco de una conferencia que ha ofrecido en el Auditorio de la Diputación de Alicante. Allí, ante 1.200 personas, Nadal ha explicado que usará el torneo mexicano, Indian Wells y Miami como rodaje para la temporada de arcilla.
“No voy a cometer ninguna locura por mantener el número uno. Lo primero es estar sano, feliz y con ganas de trabajar”, recalcó antes de destacar MonteCarlo y Roland Garros como "la época más importante del año". "Los cambios drásticos de pista son poco aconsejables. Mi prioridad ahora es estar sano y poder elegir el calendario que crea más conveniente", profundizó en un evento en el que también elogió a Federer por haber alcanzado su vigésimo Grand Slam. Aunque el suizo podría competir en Dubai para arrebatarle el número uno del circuito masculino.
“La lesión de Australia fue una pena, un accidente, porque las cosas iban por buen camino y estaba haciendo un buen tenis. Ahora sólo pienso en recuperarme porque para mí lo más importante es llegar bien al periodo comprendido entre Montecarlo y Roland Garros. Insisto en que quiero ser feliz y a partir de ahí es todo más o menos secundario", proclamó.
Y quiso dejar claro Nadal, por otro lado, que en esta temporada pretende sumarse al barco de la Copa Davis. “Me encantaría jugar esta competición y ayudar al equipo a conseguir algo importante, pero todo dependerá de la salud y cómo me encuentre para poder elegir el calendario”, señaló para, de inmediato, hacer hincapié en su confianza en que el equipo español de dicha competición superará a Gran Bretaña en la eliminatoria inminente en la que participarán Pablo Carreño, Albert Ramos, Roberto Bautista, Feliciano López y David Ferrer. Con Sergi Bruguera como capitán y ante la baja ajena de Andy Murray.