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BALONCESTO

NBA. Golden State Warriors y el arte de no perder dos veces seguidas

sábado 03 de febrero de 2018, 20:11h
Actualizado el: 02/04/2018 14:41h
La franquicia californiana no ha acumulado dos derrotas seguidas en lo que va de curso.

En la madrugada del miércoles pasado los Utah Jazz acribillaban a los Golden State Warriors en Salt Lake City. La exhibición anotadora desde el triple de Joe Ingles, el juego del novato Donovan Mitchell -hace unas horas anotó 40 puntos-, la aportación de Gobert y Favors en la pintura, y la explosión de Ricky Rubio pudieron con el flagrante desacierto del vigente campeón para redondear una victoria rotunda por 129-99. La imagen, repleta de pérdidas y errores en el tiro, presagiaba nubarrones para los destacados candidatos al anillo. Pero días más tarde esquivarían ese fantasma unifromado de crisis en el cielo. Con un bofetón de terciopelo.

En la noche de este sábado tomaron Sacramento con un claro resultado de 104-119 en el que Kevin Durant aportó 33 puntos, con una tarjeta de 6 de 7 en triples, seis asistencias y cuatro rebotes. Steph Curry, en modo MVP desde que volviera de su lesión, acompañó al actual mejor jugador de las Finales con 23 puntos, seis pases de canasta y cinco rebotes. Junto a ellos amanecieron Klay Thompson -20 puntos, con 4 de 8 en tiros de tres, seis rebotes y tres asistencias-, y Zaza Pachulia, que dominó la pintura con 13 rebotes -y llegó a anotar 8 puntos y a poner un tapón-.

Todo ello habiendo cometido 25 pérdidas de balón. Por esa herida se ha hilvanado la sangría que ya ha costado 11 derrotas a los Warriors en lo que va de temporada. En Utah fallaron 19 veces en el cuidado de la pelota. Pero esta vez, como en tantas otras oportunidades, Draymond Green emergió para alzar el nivel defensivo y sentenciar el choque. El todoterreno y vigente Mejor Jugador Defensivo del Año volvió a ejercer como elemento cohesionador de un equipo que lidera la liga en el récord de victorias-derrotas (41-11), puntos por partido (115.7), asistencias por encuentro (30.4), tapones (7.8), y eficacia en tiros de campo (50,9%), de tres (39,5%) y en tiros libres (81,5%).

Las bajas de Livingston, Iguodala y Jordan Bell restaron potencia al engranaje defensivo coral que les ha destacado como una de las mejores defensas del campeonato, pero Green ajustó las tuercas para regatear otro resbalón. Para maquillar que sólo los 76ers y los Lakers pierden más balones que ellos en la NBA, un parámetro justificable por su estilo de ritmo hiperbólico pero peligroso. Y, sobre todo, el ala-pivot de los Warriors siguió alimentando una estadística asombrosa.

Los de la bahía de San Francisco no han perdido dos veces seguidas en los que va de calendario. Su récord tras derrota es de 11-0. Pero lo verdaderamente brillante es el plano general de todo el proceso que ha llevado a la franquicia californiana a la leyenda de este deporte desde su advenimiento estelar en 2014. En ese primer camino hacia la gloria firmarían un 67-15 en el que, al tiempo que iba evolucionando el modelo pretendido, sólo sumaron dos derrotas encadenadas en cuatro tramos (siempre de dos partidos perdidos, no más). En la 2015-16, la del récord que dejó en la cuneta a los Bulls de Jordan, sus nueve derrotas no serían seguidas a lo largo de los 82 partidos de temporada regular.

El ejercicio pasado, que también desembocó en anillo, con la llegada de Durant y la economía del esfuerzo aprendida después de la exigencia disparada a la que se vieron abocados en busca del legendario 73-9 previo aflojaron el derroche en el día a día, rotando más. Pero entre sus 15 partidos perdidos sólo se registrarían tres derrotas consecutivas en marzo y un par de duelos concedidos a finales de febrero. Todo lo demás serían pérdidas aisladas y corregidas por la capacidad de reacción de una plantilla que volvería a paladear el éxtasis. Firmando un pasmoso 16-1 en play-offs.

Estos datos testifican el orgullo y la excelencia del trabajo, entre las muchas piezas que han dibujado el relato dorado de los Warriors, del entrenador Steve Kerr, que ha atacado con dureza y ante los micrófonos la indolencia de los suyos. En un puñado de partidos de esta misma temporada en la que navegan sin parangón. Justo en el día en que LeBron James apagó el incendió generado tras la filtración de un posible coqueteo entre el astro de Cleveland y los de San Francisco, la realidad tangible volvió a encumbrar al bloque que ha provocado que la liga recobre su resplandor.

En otro orden de cosas, los Celtics y los Raptors mantuvieron su sorpresivo cara a cara en la cima de la Conferencia Este, a una brecha considerable de los Cavs de LeBron. La baja de Irving ha sido suplida con garantías en los de Boston por el base suplente Terry Rozier, de 23 años, que encestó 31 puntos para tumbar a Atlanta. Russell Westbrook sumó otro triple-doble inocuo a su mochila ante los Pelicans de un monstruoso Anthony Davis (43 puntos y 10 rebotes) y Damian Lillard se convirtió en el octavo jugador que alcanza los 10.000 puntos y 2.500 asistencias), sólo superado por Michael Jordan, LeBron James, Larry Bird, Nate Archibald, Pete Maravich, Dave Bing y Oscar Robertson.

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