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NOVELA

Cristina Sánchez-Andrade: Alguien bajo los párpados

domingo 11 de febrero de 2018, 16:02h
Cristina Sánchez-Andrade: Alguien bajo los párpados

Anagrama. Barcelona, 2017. 330 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,49 €.

Por Daniel González Irala

Desde que en 2014 se publicara en este mismo sello Las Inviernas, la carrera de Cristina Sánchez-Andrade, escritora compostelana nacida en 1968, se empezó a considerar internacionalmente. Como en esta novela que ya hizo nuestras delicias en su día, los actores protagónicos son dos mujeres señoronas que se resisten a llamarse a sí mismas viejas a pesar de contar con un bagaje y experiencia que les lleva desde la Guerra Civil a la contemporaneidad. En este caso, sabemos que el final de la historia coincide aproximadamente con la muerte del escritor Álvaro Cunqueiro, que falleció en 1981 en Vigo.

La novela atrapa de un modo subterráneo como lo hacen los topos del pazo donde Olvido y Bruna conviven tantos años. Dos personajes unidos por el dolor, la rabia y cierto entusiasmo ante la adversidad. Existen referencias explícitas a esas dos viejecitas que aparecían en Arsénico por compasión de Frank Capra, dos en apariencia encantadoras envenenadoras de hombres solitarios interpretadas por Josephine Hull y Jean Adair. También el estilo probablemente deba a Wenceslao Fernández Flórez algún rasgo, en tanto la sonoridad con que describe el paisaje (y lo que no lo es) quizás provenga de su lectura, así como de la utilización de un tono que se hace más largo por momentos que en Las Inviernas, si bien, respeta y del todo, ese afán cinematográfico primero.

Utiliza asimismo un narrador en tercera persona con apoyatura sobre todo en Olvido, mujer de Benigno que convive gran parte del tiempo con su madre Pelagia, y los cuñados de aquella: Cristino y Conchita. También circulan con sus extravagancias el doctor Ángelo, un afilador callejero y multitud de secundarios de lo más variopinto y curioso. El caso es que Benigno, entre cuyas muchas proezas está la de ser falangista y alcohólico, deja embarazada de una manera muy particular a Olvido, que desde entonces necesitará a una criada, Bruna. La bebé se llama Candela y para espanto de Olvido, será amamantada por la recién llegada.

Historias igualmente vehiculadas a través del viaje en los 80 con un Volkswagen Escarabajo de estos dos entrañables, sufridores y divertidos personajes que siguen guardando más de un secreto, son las que ambas recuerdan sobre Pelagia y sus tres hijos violinistas también desaparecidos y que forman parte de esa cháchara que caracterizaba la proeza teatral (antes que cinematográfica) ideada en su día por Joseph Kesserling para Broadway en 1941, ya citada.

Este estilo del que hablábamos cultiva el feísmo a través del campo semántico de la muerte, de un modo preciso y que se clava como aguja en un ojo en el lector; desde que esto ocurre la diversión de después empieza a estar garantizada, ya que hablamos de comedia sí, pero muy negra. Cocina, ruralidad y grandes dosis de mala uva son otros de los ingredientes por los que además se hace entretenida.

En ese espectro que es el recuerdo, que es una mirada congelada en el tiempo es donde se nos empieza a contar, siempre mediante imágenes simples como fotografías que esconden una gran historia, una novela del todo recomendable.

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