Cumbre Euro-mediterránea
domingo 13 de julio de 2008, 21:57h
Los jefes de Estado y Gobierno de Europa y de la ribera sur del Mediterráneo se han reunido en París para reavivar el Proceso de Barcelona, mecanismo de cooperación entre los países del área que comenzó a finales de 1995. El objetivo de la Cumbre, bautizada “Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo”, es el relanzamiento de la política euro-mediterránea, creando una institución internacional que se ocupe de los problemas de la región y del Oriente Próximo. La próxima cumbre se celebrará en 2010 y España, junto a Egipto, está optando a organizarla. La iniciativa de organizar esta cumbre fue impulsada por el Presidente francés, Nicolas Sarkozy, consiguiendo la participación de 43 países.
La Unión del Mediterráneo representa un ambicioso proyecto de crear un organismo internacional que reúna a los países ribereños que se bañan en el antiguo “Mare Nostrum” y a los países interesados por los problemas de la zona. El nombre elegido sirve para mantener el legado del Proceso de Barcelona, como primer intento de establecer un partenariado euro-mediterráneo. El nuevo mecanismo se beneficiará de una estructura estable y reforzada, con un secretariado permanente, por cuya sede pugnarán Túnez, Marruecos, Malta y España (Barcelona). De momento, el único resultado tangibles de la Cumbre es representando por el anuncio de los Presidentes de Siria y Líbano de restablecer relaciones diplomáticas y abrir embajadas, después de la ruptura provocada por el asesinado del ex primer ministro libanés, Rafiq Hariri, ocurrido en 2005.
La cumbre debería dotar a la estructura existente de un grado de institucionalización más eficiente, elaborando proyectos concretos para enfrentarse a los problemas del área. El objetivo de esta organización deberá ser la elaboración de proyectos de desarrollo regional, económico y social. La política euro-mediterránea debe salir reforzada y abarcar todos las problemáticas regionales, incidiendo de forma directa en la cuestión migratoria y en la ampliación del marco de la cooperación antiterrorista. En tema de paz en Oriente Medio, son evidentes las grandes dificultades a conseguir un acuerdo: sin embargo la Cumbre no debe limitarse a un intento francés de revitalizar su rol en esa área del Mundo, sino favorecer el papel de la Unión Europea a través de un productivo multilateralismo que se ocupe de encarar el proceso de paz en Oriente Medio. Finalmente, la cumbre puede representar un foro idóneo a discutir tema relacionados con conflictos regionales, inmigración y contaminación. Por eso es necesario que no carezca de “sustancia” y que, a los buenos propósitos iniciales, sigan los hechos.