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BIOGRAFÍA

Antonio Manuel Moral Roncal: O´Donnell. En busca del centro político

domingo 25 de febrero de 2018, 18:12h
Antonio Manuel Moral Roncal: O´Donnell. En busca del centro político

Gota a Gota/FAES. Madrid, 2018. 207 páginas. 15 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

Nuevo título de la colección “Biografías Políticas”, impulsada por FAES y Gota a Gota, que tiene como objeto de estudio a un personaje de relevancia en la reciente historia política española. En este caso, el protagonista es Leopoldo O´Donnell, un servidor público como acredita su dilatada trayectoria tanto militar como al frente del Consejo de Ministros.

Como en obras anteriores de esta misma colección, FAES/Gota a Gota encarga el trabajo a un acreditado profesor de Historia, Antonio Manuel Moral Roncal, quien sigue de forma escrupulosa el método científico (véase, por ejemplo, la bibliografía), además de optar por una narración dinámica y ordenada cronológicamente. El resultado es un libro necesario y oportuno ya que pone en valor y da visibilidad a referentes del centro-derecha español, los cuales sí que han existido, aunque el pensamiento dominante tienda bien a ocultarlos, bien a deformarlos.

El autor deja claras sus intenciones desde el comienzo: “Con sumo respeto a nuestro pasado y con mayor al presente, intentaremos en las siguientes páginas evitar una visión masoquista de nuestro siglo XIX sin, por ello, dejar de ser sinceros” (p.13). En efecto, el siglo XIX español tuvo una constante que lo permeó todo: la inestabilidad política interna que se tradujo, por ejemplo, en una notable pérdida de influencia en el plano internacional. De manera resumida puede afirmarse que se inició con la Guerra de la Independencia y finalizó con la pérdida de Cuba y Filipinas. En medio, las guerras civiles tuvieron espacio propio, al compás de una sucesión casi ininterrumpida de gobiernos y de constituciones.

Este hecho lo refleja de forma sobresaliente el profesor Moral Roncal. De ahí que inicie la obra precisamente aludiendo a años y periodos concretos como la Constitución de 1812 o el trienio liberal 1820-1823. Durante estas etapas O´Donnell aún no era un actor de relieve; sí que lo será en la década de los treinta, en el contexto de la primera de las guerras carlistas. En dicho acontecimiento bélico resultó uno de los grandes triunfadores, si bien lo trascendente es que durante el desarrollo de la aludida contienda ya mostró unas credenciales particulares, en forma de lealtades, que le caracterizaron en su desempeño posterior: respeto a la Reina y rechazo del sectarismo como herramienta para la gestión de “la cosa pública”.

O´Donnell fue testigo privilegiado de la incapacidad del liberalismo para arraigar en España. Los grandes partidos (moderado y progresista, ambos liberales), si bien apelaban a la importancia de la Constitución, ésta tendía siempre a reflejar las prioridades (y clientelas) de aquéllos, lo que impedía cualquier estabilidad. Consciente de esta anomalía, nuestro protagonista descartó tanto los principios políticos abstractos como el pronunciamiento y la revolución como forma de alterar el statu quo. Al respecto, la siguiente cita refleja con nitidez su personalidad: Levantar una bandera a cuya sombra todos puedan agruparse, que nadie rechace, que no rebaje a ninguno, sin que nadie tenga que decir si ha sido moderado o progresista, para que unidos todos podamos fortalecer ese Trono a cuyos pies habrán de venir a estrellarse, como se han estrellado hasta ahora, las olas de nuestras tormentas políticas” (p. 121).

Por tanto, producto de este modus operandi, O´Donnell se desmarcó gradualmente de los moderados, lo que no supuso su incorporación a las filas progresistas. Por el contrario, el resultado de esa evolución (tanto ideológica como personal) se tradujo en la creación de una tercera formación: la Unión Liberal, su legado con mayúsculas a nuestra historia política.

Sin embargo, no se trató de un partido al uso, es decir, no pretendía poner fin a la hegemonía de los partidos tradicionales, sino integrarlos en el suyo. Moral Roncal se detiene en esta cuestión la cual discurre dentro de un escenario más amplio: el periodo 1858-1863, el denominado “gobierno largo” encabezado por el propio O´Donnell quien implementó las ideas que había defendido con antelación. Por un lado, reformas de calado destinadas a modernizar la Nación (en la administración, en la justicia, en la carrera diplomática, en la economía mediante leyes que favorecían la iniciativa privada…). Por otro lado, una política exterior ambiciosa, en la que sobresalieron éxitos (su liderazgo en la Guerra de Marruecos) combinados con algunos fracasos (en particular, en América Latina).

Aun con todo ello, las aspiraciones de O´Donnell no escaparon totalmente del contexto en el que acontecieron. La Unión Liberal no logró convertirse en un partido único, capaz de representar un proyecto político y de país compartido por todos. Por el contrario, moderados y progresistas siguieron practicando la conspiración como instrumento al servicio del cambio. La etapa revolucionaria 1868-74 así lo atestiguó, aunque el protagonista no viviera para verlo como tampoco pudo observar la estabilidad posterior impulsada por uno de sus discípulos: Antonio Cánovas del Castillo.

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