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El fútbol da su último adiós a Quini

El fútbol da su último adiós a Quini
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EL IMPARCIAL
miércoles 28 de febrero de 2018, 17:12h
Miles de aficionados y profesionales se han despedido de 'El Brujo'.

Hoy es un día triste para el fútbol español. Enrique Castro 'Quini' dejó este mundo el martes a la edad de 68 años. Y lo hizo de forma fulminante. Un infarto acabó con su vida mientras circulaba con su coche por las calles de Gijón, la ciudad a la que tanto dio y que tanto amó.

Pichichi en siete ocasiones, dos en segunda y cinco en primera, Quini, ha sido un referente para muchos futbolistas, que vieron en él un ejemplo a seguir, tanto en lo deportivo como en lo personal. A lo largo de su carrera, 'El Brujo', como se le comenzó a apodar tras sus brillantes partidos en el Sporting de Gijón, vivió un continuo idilio con el gol. Desde juvenil, disputó un total de 940 encuentros y marcó un total de 545 goles. Además, Quini fue el mejor rematador español durante más de una década, lo que le valdría ser internacional en 35 ocasiones a lo largo de 12 años.

El episodio más negro en la vida del futbolista sucedió el 1 de marzo de 1981, en su primera temporada con el FC Barcelona, cuando tenía 31 años. Tras un partido frente al Hércules, dos individuos encañonaron al futbolista y se lo llevaron en su propio vehículo. Días después los secuestradores se pondrían en contacto con la familia del futbolista para pedir 100 millones de pesetas a cambio de su libertad.

El FC Barcelona terminaría accediendo a la petición, aunque gracias a la colaboración entre las policías española y suiza (donde estaba ubicada la cuenta bancaria), se descubrió la identidad de uno de sus captores, un electricista al que se detuvo en cuanto puso un pie en el aeropuerto. No tardó en confesar la ubicación de Quini: un zulo sito en un taller mecánico situado en la calle Jerónimo Vicens de Zaragoza. Esa misma noche del 25 de marzo Quini fue finalmente liberado. Miles de aficionados le esperarían ante la Dirección General de Policía de Barcelona. Quini perdonó a los secuestradores, retiró su acusación contra ellos y renunció a la compensación dictada por el juez.

Y es que Quini siempre sería un ejemplo de deportividad en el sentido más excelso de la palabra. Ni un mal gesto, ni una mala palabra, sólo bondad. Una bondad carismática, que ha iluminado los corazones de todos los asturianos, 'carbayones' o 'culos mollaos', sportinguistas u oviedistas; y que finalmente se ha pagado tras 68 años.

D.E.P., Brujo

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