"Hubiera tenido más derechos si hubiera asesinado a alguien que en este proceso", ha denunciado el protagonista de las acusaciones de dopaje.
Esta era la relación de resultados de Bradley Wiggins hasta fichar por el Sky: participó en cuatro Giros (un abandono y posiciones 123º, 134º y 71º) y tres Tours (un abandono y los puestos 124º y 4º). Después hacer las maletas para dejar el Garmin, y adscribirse a la estructura de la escuadra británica, subió hasta la plaza 40º en la carrera transalpina y hasta la 24º en la Grande Boucle (año 2010). A partir de ahí, firmaría el podio en La Vuelta y ganó el Tour y el oro olímpico en Londres (2012).
Sus condiciones, escelente rodador y contrarrelojista pero muy discreto escalador, no hacían pensar que algún día pudiera accerder a la cima del ciclismo pero lo hizo. Contra todo pronóstico y batallando con el incipiente gregario llamado a ser estrella Chris Froome. Ahora, seis años después y tras cerrarse varias investigaciones relacionadas con las sospechas del dopaje como propulsión de su rendimiento, ha sido el Parlamento británico el que ha acusado, formalmente, a su corredor.
Sir Bradley Wiggins y su equipo, el Sky, habrían "cruzado la línea ética". El Comité Digital, de Cultura, Medios y Deportes de la Cámara de los Comunes ha elaborado un informe de 52 folios en el que se argumenta que el equipo que ha elevado al ciclismo isleño a las alturas usó el antiinflamatorio triamcinolona para mejorar el rendimiento del ciclista y no sólo con una finalizad sanitaria. El poderoso fármaco habría sido usado, según las pesquisas, para preparar a 'Wiggo' de cara al asalto del Tour que acabaría adjudicándose.
El caso es que la agencia británica antidopaje UK Anti-Doping (Ukad) investigó esta causa y la cerró en noviembre de 2017 al no poder demostrar que Wiggins recibiera el mencionado descongestionante, que es una sustencia contemplada como dopante en las competiciones deportivas. Pero, según se ha filtrado, se detalla que Wiggins habría tomado ese fármaco el último día de la carrera Criterium Dauphine, que recorría los Alpes. El uso de esa sustancia en la prueba previa al Tour de Francia supondría una volación flagrante de la normativa antidopaje y le habría conllevado una sanción de dos años.
Se denuncia en el texto que "el Sky usó fármacos para mejorar el rendimiento de los ciclistas, no solo por necesidad médica". La estructura ciclista, que también tiene a Chris Froome pendiente de fallo por el uso de salbutamol, un broncodilatador dopante, en La Vuelta 2017 (que ganó), ha manifestado su rechazo ante el documento parlamentario. Y Wiggins ha criticado que "la gente sea acusada de cosas que nunca hizo". "Creo que estas acusaciones son bastante tristes. La gente puede ser acusada de cosas que nunca ha hecho y luego son consideradas como hechos. Rechazo enérgicamente que cualquier droga fuera utilizada sin causa médica".
En aquel 2012 el Sky se hizo con el título en la general, el segundo puesto y también con seis etapas. Tras de los triunfos parciales llevaron la firma de Mark Cavendish, el velocista de la Isla de Man. "Hubiera tenido más derechos si hubiera asesinado a alguien que en este proceso. No entiendo cuál es la motivación de todo esto. Estaba bajo tratamiento médico, y todo esto se ha formado en torno a un rumor. No ha habido nada que lo sustente y ahora la víctima soy yo", ha declarado hace horas Wiggins en una entrevista concedida a la BBC.