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BALONCESTO

NBA. Las lesiones y el mal juego bajan de la nube a Warriors y a Cavaliers

miércoles 14 de marzo de 2018, 20:33h
Actualizado el: 15 de marzo de 2018, 14:09h
La posibilidad de que las dos franquicias fijen su récord de Finales seguidas en cuatro se estrecha.

La hegemonía que han trazado Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers en el presente lustro podría verse cortada de forma abrupta en la temporada que ampliaría su récord de Finales consecutivas hasta los cuatrto enfrentamientos encadenados en pos del anillo. Los californianos han llegado hasta este curso como los favoritos al título en cada uno de los años precedentes, después de haber revolucionado el baloncesto -imponiendo la dictadura del triple-, mientras que los de Ohio han monopolizado la cima de la Conferencia Este por LeBron James y su capacidad para traer secundarios de lujo.

Pero diversos factores han erosionado sobreamanera a estos dos colosos. Los de San Francisco, defensores del título, han terminado por titar la toalla en la pugna por finalizar el calendario como primeros de la Conferencia Oeste para centrarse en la recuperación de los infortunados que han ido saliendo de la cancha por obligación anatómica. Steve Kerr, el técnico que ideó la máquina amarilla, hace semanas que expuso, sin matices, que no le resultaba prioritario marcar el mejro récord de la liga y asegurarse la ventaja de cancha. Después de haber estrujado a su vestuario para batir el 72-10 de los Bulls de Jordan. Cuando Steph Curry concluyó como primer MVP unánime.

Pero los años pasan y el anotador compulsivo y triplista legendario es el epicentro, para su desgracia, de ese volantazo dado por los Warriors. Ha sufrido cuatro torceduras en su tobillo izquierdo desde el 4 de diciembre. Cuatro esguinces en al atriculación que a punto estuvo de truncar su trayectoria cuando todavía no se había asentado en la NBA. Éste hecho ha provocado que las alarmas salten en el conjunto californiano. Su prioridad es mimarle para evitarle otra operación y conseguir que su estrella llegue lo mejor posible a los play-offs. Pero este episodio, trascendental como es comprensible, sólo es la cima del problema de lesiones que ha lastrado la marcha del vigente campeón.

Porque Andre Iguodala -MVP de las Finales- está entre algodones, Draymond Green ha sufrido contratiempos en el hombro derecho y el otro Splash Brother, Klay Thompson, acaba de caer (fractura en el pulgar de la mano de derecha que se ha complicado). Además, David West, Patrick McCaw, Zaza Pachulia, Shaun Livingston y Jordan Bell, todos ellos componentes de la plantilla que otorgaban nivel en las rotaciones, también se han perdido partidos y su rendimiento ha quedado salpicado por la falta de ritmo.

Todo ello, amén de una falta de concentración casi latente, ha provocado que los principales candidatos al anillo estén atravesando una suerte de crisis que les ha hecho replantear su hoja de ruta. Con sólo quince partidos restantes antes de afrontar la post-temporada los Houston Rockets le han adelantado, mostrando, además, más hambre, intensidad y saludo que los califonrianos. Con James Harden como único candidato a MVP del año, el sistema de Mike D´Antoni, que ha hecho historia como el más rápido en superar los 1.000 triples en un ejercicio, son ya más que un buen contendiente para los de la bahía de San Francisco.

Y es que los infortunios han dictado el futuro inmediato para un buen puñado de franquicias. La más afligida es San Antonio, que podría quedarse fuera de los play-offs por primera vez desde 1997. La eterna lesión de Kawhi Leonard (MVP de las Finales), que sólo le ha permitido disputar nueve partidos, es una tendinopatía en el cuádriceps derecho que ha arrebatado a los Spurs a su figura. Y la otra pata del banco, LaMarcus Aldridge tampoco ha sido ajeno a la mala pata. Por tende, el equipo de Pau Gasol viaja en la décima plaza del Oeste y su calendario no es halagüeño.

En Nueva Orleans y Boston también pueden dar testimonio del peso de las lesiones. Los primeros han necesitado de un Anthony Davis colosal para sufragar sus opciones de play-offs después de que la otra torre, DeMarcus Cousins. Éste pívot, que pertenece a la élite de la liga, se rompió el tendón de Aquiles de su pie izquierdo en los últimos segundos del duelo ante los Rockets a finales de enero y no volverá hasta la temporada 2018-19. Y los Celtics sufrieron la conmoción de ver cómo Gordon Hayward, el menos dotado de su nuevo Big Three, se rompía la tibia y dislocaba el tobillo en el primer duelo del curso, ante los Cavaliers.

Precisamente en una jugada en la que intervinieron Kyrie Irving y LeBron James, dos de los nombres que han precipitado eld escalabro de los atcuales subcameones y dictadores, hasta ahora, en el Este. El base, que dejó a los de Ohio en el traspaso del verano, puso el balón para que Hayward completara el alley-oop, pero James se cruzó, generando la tenebrosa caída del ex de Utah. Brad Stevens y su cuerpo técnico hubieron de reconfigurar el camino de los verdes y están en ello, perdiendo fuelle de cara a los play-offs.

Y en Cleveland, mientras tanto, es de sobra conocida la revolución a la que se vio abocaba la directiva a las primeras de cambio. Isaiah Thomas, el suplente de Irving, llegó lesionado y nunca alcanzó el nivel esperado -jugó 15 partidos-. Ni él ni Dwayne Wade, Derrick Rose, Jae Crowder y compañía. Fruto del decrépito discurrir de los Cavs, la cúpula apostó fuerte antes del All Star y limpió a todos estos nombres, que según se ha verbalizado habían ayudado a gestar un ambiente poco respirable que derivó en una falta de compromiso sobresaliente. Pero George Hill, Rodney Hood, Jordan Clarkson y Larry Nance Jr. todavía no se han desnudado como peones válidos para la exigencia.

La dinámica sigue siendo negativa y el técnico Tyronne Lue prosigue a la espera de que Kevin Love vuelva a las canchas -le apresa un infortunio físico y un malestar mental-. El fluir trompicado ha desembocado en al actual cuarta plaza de los Cavaliers. Los Toronto Raptors están atronando al respetable como los mejores de esa conferencia. Al galope de DeMar DeRozan y del juego coral, los canadienses han abrerto una brecha de 11 partidos con respecto a LeBron, de 4 duelo sobre los Celtics y de 10.5 con los sorprendentes Pacers. Aunque la batalla en al recta final está más abierta de lo esperado, son los Raptors los que aparentan un salto de categría que podría poner final a la estancia de James en su estado natal.

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