Calderón en China
lunes 14 de julio de 2008, 23:05h
El pasado fin de semana, el presidente de México, Felipe Calderón, realizó su primera visita oficial a China con el objetivo declarado de ampliar y fortalecer las relaciones económicas entre los dos países. La visita concluyó ayer después de cuatro días: tras un encuentro con el presidente chino, Hu Jintao, los dos países estipularon varios acuerdos y, entre otros, uno “para la promoción y protección recíproca de inversiones”. Calderón ha continuado su gira asiática, después de haber participado en la Cumbre del G8, donde discutió de las relaciones económicas, del cambio climático y de la voluntad de potenciar el papel del G-5 (México, Brasil, China, India y Sudáfrica) en el sistema internacional.
El objetivo de la visita presidencial a China era fortalecer la asociación estratégica con esta nación. Por esa razón, el viaje al gigante asiático presentaba un carácter especialmente económico: el Presidente mexicano ha invitado a los empresarios chinos a invertir en su país, presentándolo como “una plataforma idónea para entrar en el continente americano”. Para refrendar su invitación, el mandatario especificó que la economía nacional se está especializando en sectores como la automoción y la aeronáutica, divisiones de interés para el mercado chino. Sin embargo, hasta el momento las relaciones comerciales entre los dos países han sido escasas: entre 1999 y 2007, la inversión directa china en México alcanzó apenas a los 66 millones de dólares. Se espera que, con estos nuevos acuerdos, el volumen pueda aumentar notablemente.
México puede representar un fiable aliado estratégico de China en América Latina: para hacerlo, debe presentarse como un mercado creciente y con oportunidades de inversión, garantizando a los inversionistas extranjeros la certidumbre jurídica. No cabe duda que el país constituye una de las principales potencias económicas de Latinoamérica: por lo tanto, debe proponerse entre sus objetivos el atraer la inversión internacional y reforzar la industria nacional. La inversión extranjera puede favorecer el crecimiento económico del país y constituir un modo para generar nuevos empleos. La economía mexicana debe crecer de forma competitiva, valiéndose de su ubicación geográfica y sacando provecho de los Tratados de Libre Comercio firmados hasta el momento. Finalmente, México debe destacar como potencia del continente americano.