El comentario fue escueto de mi parte:
"Si se confirma la falsificación de la firma del notario Salvador Cosío, quien ya ha iniciado querella por ese motivo, en los documentos sobre cuya fe pública se sustentan las actividades financieras y de lavandería del binomio Barreiro-Anaya, como ha informado en su edición de ayer el diario español “El País”, el candidato frentista se verá en problemas cada vez mayores. Ya ni la acusación de acoso gubernamental le servirá de mucho. Excepto si ahora señala al diario español de estar al servicio de la PGR."
--¿A que viene todo esto?
Pues a ua pendencia político-judicial por la cual podría desbarrancarse la campaña de Ricardo Anaya un político singular, joven y habilísimo, quien persigue arrabatarle el poder al PRI e impedir la llegada de Andrés Manuel López, del partido Morena.
Esta es una síntesis:
"La venta de una nave industrial en 2016 se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para el candidato presidencial mexicano
Ricardo Anaya. Las autoridades investigan el origen del dinero con el que se compró, después de que dos abogados revelaran a finales de enero que la compra se hizo a través de un esquema de lavado de dinero.
"La Procuraduría General de la República (PGR), la Fiscalía mexicana, no ha logrado probar ni que el origen del dinero -53 millones de pesos, 2,9 millones de dólares- sea ilícito ni que Anaya se haya beneficiado de él. Las críticas por supuesta corrupción, no obstante, golpean desde hace semanas al candidato de Por México al Frente, que denuncia un ataque orquestado por el presidente,
Enrique Peña Nieto, para perjudicarle y un “uso faccioso” de las instituciones.
"Una parte de la investigación se centra ahora en esclarecer un inusual movimiento accionarial en la empresa que compró la nave. El notario que supuestamente autorizó el cambio accionarial en la compañía, un político de un partido aliado histórico del PRI, aseguró la pasada semana ante la PGR que no reconocía su firma en unos documentos, por lo que presentó una querella por falsificación".
Esto si ha sido un sainete cuyo desenlace no se imagina nadie todavía.