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NOVELA

Matthew Weiner: Absolutamente Heather

domingo 18 de marzo de 2018, 19:22h
Matthew Weiner: Absolutamente Heather

Traducción de Albert Fuentes. Seix Barral. Barcelona, 2018. 160 páginas. 17 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Daniel González Irala

Para quienes todavía no sepan ante quién estamos, Matthew Weiner es un realizador, guionista y productor ejecutivo de series televisivas que empezó su andadura en HBO (dirigiendo gran parte de la quinta y sexta temporada de Los Soprano), así como principal factótum de la más que elegante Mad Men, rodada en un principio para AMC. Tanto en una como en otra serie, podríamos decir simplificando (y a pesar de que la segunda transcurre en los años 50 en la agencia de publicidad Sterling & Coopers) que se ahonda en las incertidumbres díscolas del poder masculino en sociedades opulentas modernas, pero llenas de una gran podredumbre moral.

En este sentido, la novela que nos ocupa, podría ser perfectamente un sueño o trozo de vida del creativo estrella Don Draper, refiriéndome no solo a su rutina laboral, sino a un pasado tortuoso recreado a través de una violencia contenida que aquí se ve casi desde las primeras páginas magistralmente a través de una amenaza en suspenso que pulula a un desenlace en menos de veinte páginas no menos absorbente e inquietante en su delicadeza.

Es también deudora de la mejor tradición norteamericana de novelística y cuento, resonando entre sus influencias las de Richard Yates y su Revolutionary Road o las del propio John Cheever, en tanto en cuanto la familia tiene un peso específico brutal. Una familia formada a raíz del matrimonio Breakstone (él, Mark, de profesión liberal y con familia a su vez potentada; ella, Karen, dedicada a construir una urna de cristal para su recién nacida Heather, una criatura adorable que se merece todo y más) que lejos de ver menguados sus ingresos, los incrementa desde el rentismo y la necesidad de, desde el mismo Madison Avenue de Draper, vestir toda su casa de suave terciopelo.

A la vez que esto se nos cuenta, entra en acción Bobby, nacido en la esfera de la pobreza extrema, con madre heroinómana que cae cada vez en una espiral más oscura. Este chico que trabaja desde bien joven para poder pagar sus dosis primero y subsistir después, tendrá un golpe de suerte, cuando, tras pasar por prisión, no se reconozca el delito cometido, al menos no en toda su gravedad. Del almacén de madera a una tienda de electricidad, pasando por un motel junto a una gasolinera, estos dos mundos se unirán en el momento apropiado y crearán un vínculo secreto, lleno de pureza y en el que sin describirse se ven los gestos y los diálogos contenidos, entre Heather y el llamado sabiamente por el narrador en tercera persona no identificado Trabajador, que oficiará reformando apartamentos en la zona.

En esta frase parece resumirse a grandes rasgos el espíritu que a través de los pensamientos que también son atmósferas se recrea: “Su código postal se situaba casi en el número uno de los más ricos del país y su Padre no producía nada y su madre no hacía nada y su apartamento no era gigantesco, pero sí innecesariamente lujoso, y gastaban demasiado, y tiraban demasiado, y lo peor de todo es que les daba igual”.

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