La sesión de investidura de Turull provoca indignación.
Jordi Turull se lleva la mano a la cabeza, con un lazo amarillo y el escaño de Puigdemont vacío, con otro lazo, a su lado en la portada de El Mundo :”La CUP revietna la ‘operación Turull’ para burlar al Supremo”. “Combatiremos en la calle”, dicen los cupaires. En el faldón habla de “Revolcón de los jueces al fiscal general por intentar liberar a Forn”.
“Entre la farsa y el sainete”, titula su editorial este diario, que interpreta que “es una burla pretender investir a un fugado, a un encarcelado o a un imputado. Cataluña necesita un Govern efectivo y respetuoso con la ley, lo que permitiría restituir el ejercicio pleno del autogobierno”.
La Razón da un paso más allá: “La CUP inhabilita a Turull”. Dice que los antisistema tumba nla investidura y abocan a elecciones tras romeper con PDeCAT y ETC. Mientras tanto, Moncloa sentencia: “El procés está acabado”. La frase de Turull, pensativo en la imagen: “Prefiero ser víctima de la injusticia a agachar la cabeza”.
“Cataluña no se merece más farsas”, afirma en su editorial. Dice que “la escena final de la sesión de investidura de ayer, con los cuatro diputados de la CUP absteniéndose –y pidiendo más choque frontal–, revela la imposibilidad del independentismo de formar gobierno. Lo único destacable de ayer es que el reloj se ha puesto en marcha”.
El País: “Turull se presenta al Supremo sin lograr ser elegido presidente”. Explica que la segunda votación será elminada si el dirigente del PDeCAT ingresa en prisión. La misma foto de Turull pensativo en el Parlament ilustra la información.
“El reloj ya corre”, dice, con la misma metáfora, este diario, que asegura que “si el secesionismo no quiere gobernar deberá dar la palabra a los catalanes”. Constata, eso sí, “otro fracaso del secesionismo: el de intentar imponer como president de la Generalitat a quienes manifiestamente no pueden serlo. Ese fracaso es un triunfo que debería animar al Gobierno y a los partidos constitucionalistas”.
ABC lleva un psicodélico montaje de las caras de los citados por el juez Llarena: “Reos de su farsa”. Dice que la guerra abierta con la CUP frustra el intento desesperado del seceionismo de investir a Turull antes de qu ele juez pueda ordenar hoy su ingreso en prisión.
Carlos Herrera opina en páginas interiores que Turull ha sido un “pobre instrumento” elegido “para permanecer en el escenario de la tensión”. En el editorial se habla de “farsa para una Cataluña secuestrada”.