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DESDE ULTRAMAR

Diez años en el “Feis”

Marcos Marín Amezcua
viernes 30 de marzo de 2018, 21:19h

En medio del desasosiego que nos causa que la empresa Cambridge Analytica, como antes otras también acusadas de lo mismo, haya extraído ¿50 millones? de datos personales de perfiles de FB, para catapultarlos a generar con ellos tendencias de voto a favor de tal o cual candidato en elecciones cruciales (quizás incluida la mexicana, que parece que lo será), cumplo diez años usando “el feis”. El juguetito posible gracias a Internet, va galopante después de todo.

Yo no me amilano porque no entiendo para qué quiere en concreto, tanto dato la Cambridge esa. Y una década no me ha servido para compartir la opinión acerca de los “sesudos” análisis que se han generado acerca de las redes sociales y de las razones para ser partícipe de sus bondades. Como usuario, mantengo mi propio punto de vista. Puede parecer una paradoja poseerlo, siendo que (mal) se supone que los comparecientes en ellas solo copian y dicho por “estudiosos” que parece que les jode lo que la gente haga y sí, tanto como verla feliz.

Yo paso del tema de tan “sesudos” informes, pacatos y facetos, porque no puedo rastrear el punto como simple mortal. Celebro diez años y hasta ahí. Me lo pensé mucho para abrir mi “feis”. No acababa de encontrarle el sentido y desde luego, ha sido una gran herramienta de trabajo y espero que lo seguirá siendo.

En el camino han surgido otras redes sociales para efectuar distintas actividades y ninguna ha conseguido superarlo. Facebook se posiciona como un instrumento comunicacional de interacción penetrante, pero modulado por nosotros, después de todo. Absorbente, sí, solo en la medida que lo permitas. Nada le quita su eficacia. Y sumo: en un mundo laboral activo, si no estás en “feis”, no existes. Y ello debido a porque por ese conducto puedes enterarte de oportunidades y difundirlas.

En diez años ha evolucionado tanto el fenómeno, que no es el mismo y lamentablemente sus “estudiosos” y malquerientes siguen valorándolo igual y como si fuera el primer día. Yerran. Ni siquiera las mal llamadas Fake News lo vulneran. Porque no confundamos continente con contenido. Cuidado. Desde su presentación, usos y objetivos palpables, hasta las notas compartidas o la razón de sumarse abriendo una cuenta, igual evolucionaron. Un mundo cambiante –en lo tocante a lo social o lo tecnológico– alerta de la idoneidad de las redes sociales y en particular del “feis” ­–con la libertad de no ser parte, si se prefiere– y nos recuerda de su utilidad y pertinencia. Porque acerca, porque difunde exponencialmente. Porque los afectos siguen viajando por Internet y el “feis” es un magnífico escaparate de tales realidades. Y sobre todo: sirve para ver lo diferente. No que sea mejor, solo es diferente. Todo ello lo dota de una valía insuperable.

Sí, reúne al unísono, aproxima lejanías, reencuentra afectos perdidos, rememora momentos especiales, permite expresar sentimientos, compartir ideas, debatir –hay que estar a la altura, sí– y reclama un lenguaje que también ha ido transformándose. En mi caso, la feliz posibilidad de continuar en contacto con personas alejadas geográficamente, distribuidas en los cinco continentes, me aporta un plus de inapreciable valor. La ocasión de acercarme a otras culturas, a maneras distintas de observar el mundo, de vivirlo, es algo invaluable. Ya por añadidura sirve como mecanismo de trabajo, como espacio de consulta.

Sí, por dos lustros no han faltado en mi “feis” los zafarranchos, enfrentar la soberbia y la intolerancia, las confrontaciones de quienes no han sabido estar. De quienes pretenden ir por el “feis” como gamberros o defendiendo lo indefendible pero mancillando la opinión distinta. Sus aspavientos no me dejan boquiabierto. Hay de todo, desde luego. El “feis” no puede ser un sitio para pedir permiso para ser. Muchos no lo entienden, pretendiendo imponerse a rajatabla. Yerran. La majadería y la petulancia sobran, al menos para ser mi contacto.

Es que “el feis”, como en cualquier asociación, puede ser y debe ser un fluido intercambio de opiniones. Sí, es aceptable disentir, como lo es aportar y ser distinto. Hay quien no puede con ello, mal creyéndose con derechos que no le asisten y que mal cree que posee. A mí me agrada la argumentación. Es necesaria. La descalificación gratuita me sobra, pero no coincido en que aquello está lleno de idiotas, como sostuvo Eco de las redes, tontamente. Sí, en efecto, hay desvaríos y gente desquiciada, como en la vida misma. Y hay que batallar solo para impulsar nuevos estadios y dejarles atrás en su loquera. Y hasta ahí.

Para 10 años de estar en FB, el balance es positivo y amerita unas cuantas observaciones que no están de más: 1.- Tu muro es tu espacio, no el de los demás. 2.- Por ende, colocas lo que quieres y cuantas veces al día lo apetezcas. 3.- FB es un espacio virtual con alto grado de contacto sensorial, pero hay una vida real afuera. 4.- ¿Aburrido? depende de a quién tengas por contacto. 5.- Que lo sepas: Todo lo que publicas será visto. Otra cosa es que no todo mundo se pronuncia, porque existe el llamado público silente. Y solo cada quien sabe las razones de callar. 6.- Yo no concuerdo con la mayoría de los "sesudos" estudios sobre la naturaleza de las redes sociales. Ellas son eficaces. 7.- Rara vez bloqueo a alguien, pero es verdad que en los últimos 3 meses he bloqueado a 3 priistas por agresivos, mentirosos y por pretender que no solo vale su opinión. 8.-Recuerda: si no interactúas, dejarás de ver personas a las que nunca te diriges. No se marcharán de FB, solo dejarás de verlas seguido, salvo que coincidas con ellas al mismo tiempo. 9.- Es una gran herramienta. 10.- No está concebido para derribar gobiernos, si lo que preocupa es la supuesta ineficacia revolucionaria de un "me gusta". Pero admitamos que tus "megusteos" son tan valiosos como compartir lo visto u opinar; y eso, eso sí le jode a quienes quisieran sociedades amordazadas, porque estás difundiendo ideas

Retomo el punto 7: No considero que las redes sean un tema de narcisismo ni de elucubraciones de personalidad insoldable, dando lectura de ellas para descifrar personalidades. Son espacios expresivos. Lo demás es especular. La sociedad es más compleja que intentar etiquetarla por sus publicaciones en redes. Son virtualidad. Del punto diez lo he dicho: la gente difunde ideas y eso es tan peligroso para algunos, como si de verdad fuera una palanca “derribagobiernos”. Pero es justo nuestro regusto por ver lo que no hay, que nos entrampa es discusiones sobre su efectividad y denostación, que venden bien. Porque quizá la regla de oro de FB sea una muy sencilla: saber estar. Cada quien asuma su parte.

Si las redes sociales son poderosas y los son por su colectividad, el “feis” más. Pondría yo un undécimo mandamiento: “vale si lo puse en mi muro, que no he ido al tuyo a colocarlo”. Y es que hay dos reclamos: uno en el sentido de que una persona escribe muchas veces al día. Pues eso, si lo hizo en su muro ¿a quién afecta? La otra es que lo exprese. ¿En su propio muro? ¿Cuál es el inconveniente? ¿Se metió contigo? ¿No? ¿Entonces…?. Acudir per se al muro del escribidor a increparlo por su dicho, es de una soberbia y de una altanería inadmisibles. Ir al muro del otro a ponerle lo que ni en tu muro, ¿con qué derecho? Siempre puedes marcharte si alguien no te agrada, harás un favor doble. Puedes imaginarlo porqué. Yo lo tengo dicho, en mi “feis” solo gente guapa. Y punto.

Del “feis” celebro su existencia, apelo a la cordura de todos en su utilización. Las redes acercan y comunican. Atesorémoslas, cuidándolas como espacio neutral del quehacer humano. Resulta imperativo. Así de sencillo. Diez años en el “feis” y nueve en El Imparcial, un motivo para agradecerle a usted su seguimiento.

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