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CICLISMO

Tour de Flandes. Terpstra se corona en el segundo 'monumento' de 2018

EL IMPARCIAL
domingo 01 de abril de 2018, 21:51h
Actualizado el: 02 de abril de 2018, 09:31h
Peter Sagan y compañía no fueron capaces de dar caza a la exhibición de potencia del ganador.

La estrategia del Quick Step en las clásicas y carreras de un día en este año esta resultando, simplemente, espectacular. Los centroeuropeos proponen un escuadrón con varios nombres destacados que aspiren a la victoria y, casi siempre, uno de ellos sale vencedor. Así, el conjunto de Patrick Lefevere acumula a estas alturas del calendario 21 victorias (siete en el UCI Pro Tour), con el sprinter colombiano Fernando Gaviria, el italiano Elia Viviano, el francés Julian Alaphilippe y el propio Niki Terpstra como adalides de la cosecha.

Este último ha triunfado este domingo en el Tour de Flandes, aprovechando la amenaza que supone para todos los gallos la presencia de su compañero, el icónico Philippe Gilbert. El emblema de las clásicas ha sido usado como el señuelo que ha aglutinado el marcaje de los otros favoritos y que ha permitido la fuga determinante de un Terpstra enrachado y que apunta a grande cotas, con los con este arranque de 2018 en el que ya había ganado en Le Samyn y el E3 Harelbeke.

El corredor neerlandés rompió la sequía de victorias de los Países Bajos en el segundo 'monumento' ciclista del curso. Lo hizo tomando el relevo de su compatriota Adri Van der Poel, que fue el mejor en las carreteras de Flandes hace 32 años. Y es que el triunfador de la París-Roubaix de 2014 se apoyó en el magnetismo de Gilbert para lanzar un acelerón sublime a 27 kilómetros de la meta, dejando al valeroso Pedersen la seguna posición.

El español Iván García, de 22 años, resplandeció


El día arrancó con el favoritismo repartido entre varios de los nombres mayúsculos del pelotón internacional. Peter Sagan era, sin duda, el destacado. El eslovaco, triple campeón mundial y que venía de ganar la Gante-Wevelgen, era el cabeza de cartel. Por detrás aparecían Vincenzo Nibali -vencedor de Lombardía en 2017 y la Milán-San Remo en este mes-, Michal Kwiatkowski -ex campeón del mundo y estrella del Sky- o el eterno Greg Van Avermaet -campeón olímpico en ruta y que lucía hambre tras quedarse tres veces a las puertas de la gloria en esta prueba-.

La edición 102 de la clásica belga por excelencia atravesó, con un ambiente gélido y húmedo, las carreteras de Amberes hasta llegar a Oudenaarde, después de un trazado de 267 kilómetros salpicados por 18 muros y 13 tramos de pavés. Esto es, un desafío con tintes épicos que supone una delicia para el aficionado y un infierno para los ciclistas. Pero para el español Iván García, compañero de Nibali en el Bahrein Merida, no pareció interpretar la dureza del evento del mismo modo, pues activó la fuga del día, cuando sólo se llevaban 70 kilómetros completados.

El asturiano de 22 años superaba con clase y facilidad las rampas y los tramos complicados, con lo que se ganó el respeto de todos en una de sus presentaciones en el ámbito internacional. Los equipos Bora -Sagan-, Quick Step -Gilbert-, Sky -Kwiatkowski- y BMC -Van Avermaet- se dedicarían a gestionar la brecha, que nunca superaría los cinco minutos de distancia. Y a 82 kilómetros para la conclusión ese pelotón imperial cambiaría el ritmo.


Iván García, poderoso en los muros, proseguiría su escapada, sólo seguido ya por Tom Devriendt, pero a 47 kilómetros de meta fue cazado. Ya se habían registrado los primeros movimientos cruciales en el gran grupo, desencadenando una guerra de guerrillas que seleccionó temprano la nómina de candidatos que estaban en forma. Van Avermaet abriría fuego en el Taaienberg (a 36 kilómetros), pero no pudo filtrar aún más el grupeto de favoritos, que a esa altura perseguía al terceto de cabeza conformado por Dylan van Baarle, Mads Pedersen y Sebastian Langeveld.

El siguiente en estrujar al personal fue Nibali. El siciliano atacó a 27 kilómetros de la finalización. A su estela se pegaría un Terpstra que entraría en ignición y no frenaría. El transalpino fue sacado de eje y regresó al grupo en el que sólo Sagan parecía dispuesto a romper la sostenidad sospecha de unos hacia otros que abría la ventaja del corredor del Quick Step. El neerlandés no tardó en capturar y rebasar al otrora trío de escapados para marcharse en solitario hacia la victoria.

La tercera ascensión al Kwaremont y el Paterberg, en los 20 kilómetros finales, colocarían a cada uno en su lugar. Kwiatkowski tiró la toalla con celeridad y los otros gigantes cedieron el peso a Sagan. El vigente camepón del Mundial se activó cuando Terpstra superó los 40 segundos de distancia, pero la presencia de Gilbert en su grupo frenó el derroche del eslovaco, que frenó a 8 de meta. El puntero gestionaría con maestría su escueta ventaja de 25 segundos en los 7.000 metros postreros, perseguido por lo mejor del ciclismo actual. Cantaría un triunfo que remataría Gilbert con la tercera plaza.

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