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TENIS

Masters 1.000 Miami. Isner es el último ganador en Cayo Vizcaíno | 6-7, 6-4 y 6-4

EL IMPARCIAL
lunes 02 de abril de 2018, 02:09h
Actualizado el: 02 de abril de 2018, 09:22h
Venció a Zverev en una final muy igualada que se decidió por detalles.

John Isner, de 32 años, pasó este domingo a la historia del tenis. Lo hizo al imponerse en la final del Masters 1.000 de Miami a Alexander Zverev, lo que le convirtió en el último campeón del torneo que se celebra en Cayo Vizcaíno. El jugador estadounidense, decimocuarto cabeza de serie, consiguió doblegar al quinto de la ATP por 6-7(4), 6-4 y 6-4 en un duelo que pudo desarrollarse ante las eliminaciones prematuras de Federer y Djokovic y la baja de Nadal.

Los menos habituales salieron a los focos e Isner, que tomó el testigo de su compatriota Andy Roddick -último norteamericano en ganar en el evento de Florida, en 2010-, alcanzó el primer título en un Masters 1.000 de su trayectoria. El estadounidense evidenció una fortaleza mental sobresaliente, pues tuvo que hacer frente a las tres derrotas que había sufrido en los duelos directos con Zverev y, también, al primer set en contra que se resvolió por un tie-break.

El alemán y el campeón correspondieron con las expectativas y se abocaron a un intercambio de golpes ganadores y servicios colosales. Aún así, en ese paisaje se manejaría mejor, más suelot y atinado un Isner capaz de encajar tres aces en los tres primeros juegos. Terminaría cosechando 18 saques directos. Miami había visto un enfrentamiento entre ambos que se decidiría en tres desmpeates y esta final no sería menos igualada.

El jugador teutón se revolvería a los cañonazos del jugador local, neutralizando tres bolas de quiebre en el segundo juego. Isner había declarado en la previa que su rendimiento iba a depender de su propia consistencia psicológica, ya que igual se sentía "complicado de batir" o débil. Este día, efectivamente, su seguridad le catapultó. Formaría una tarjeta de puntos ganados en el 82% de los primeros servicios. Zverev se sostendría en el comienzo ofreciendo síntomas de la acertada agresividad que dejó en la cuneta a Pablo Carreño.

Le fallaría el temple a Isner para resolver cuando el viento le era favorable, una situación que no se dio en la eliminación que le impuso a Del Potro en semis pero que Zverev trató de alcanzar. Filtrar dudas en la mente del gigante de Estados Unidos era el principal objetivo del aspirante más joven del Top-30 del circuito. Porque el local tenía encima toda la presión después de las tres finales de Masters 1.000 perdidas previamente (Indian Wells 2012, Cincinnati 2013 y París 2016).

Ambos defendieron sus saques, un hecho que empujó la primera manga al menionado desempate inicial. En ese tramo el juego de Hamburgo se desenvolvió mejor y los nervios le pudieron a Isner, que deció tres mini-breaks y una doble falta. La segunda manga iba a constituir un examen para el jugador en desventaja y éste se apoyó en su servicio para sacarse de encima la incertidumbre. En los primeros ocho juegos sólo se registraron seis puntos al resto. El 4-4 daría paso al primer break, que cayó en favor de Isner. El 'ojo de halcón' le daría la rezón al local, que empataría la final después de haber abortado dos pelotas de rotura que desaprovechó 'Sacha'.

Era el mejor tramo de tenis de los dos púgiles. El resto embocado dentro de Zverev al saque de 228 kilómetros por hora del americano fue la cima de ese intervalo. Y el set definitivo no cambiaría el guión de lo visto, aunque Isner jugaría con mayor confianza, llevando más la iniciativa, y el germano empezó con una doble falta incómoda. La confianza brotó en el estilo de juego, cada vez más agresivo, del estadounidense. Acumularía juegos en blanco al saque y llegó a ponerse 0-40. El alemán se repuso a tiempo para apagar el fuego.

El jugador de Carolina del Norte no remataría cuatro pelotas de rotura tempranas y otra vez llegó el noveno juego en igualdad. Isner entraría por esa ventana de nuevo juego, en el que firmó el segundo break de los dos sets finales. Zverev perdió la estabilidad y los nervios, golpeando a su raqueta contra el suelo y llegando a lanzarla hacia los lados. Fuera de eje, el germano no reaccionó y el competidor local levantaría el trofeo. El último de esa pista.

"Este torneo tiene mucha historia. Compartir con 'Sasha' (Zverev) los últimos minutos en esta pista fue impresionante. Y ser el vencedor es algo único", proclamó el ganador. "Es de locos", prosiguió antes de destacarque su primer set "decepcionante", que llegó "exhausto" al tie-break y que a partir de la segunda manga se "sintió mejor". ras reconocer que ha sido "muy especial" para él ganar en Domingo de Pascua, Isner expuso que "he vuelto al 'top 10' tres veces. Depende de mí continuar adelante, es algo mental, tendremos muchos más torneos y a ver si me puedo dar otra oportunidad" y se despidió señalando que su rival "ahora es uno de los mejores jugadores del mundo y cuando ñel tenía 15 años ya me ganaba".

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