La Fiscalía Anticorrupción suma más de un mes sin pronunciarse ni informar sobre las trazas de “manipulación policial” en la investigación al presunto testaferro de Teodoro Obiang en España, el empresario hispano-ruso Vladimir Kokorev, jubilado y que espera auto de procesamiento o desimputación por blanqueo de capitales en su residencia de Las Palmas.
Su abogado, José Antonio Choclán puso a finales de febrero en la mesa del fiscal Luis del Río Montesdeoca y de la jueza Ana Isabel de Vega, en el Instrucción nº5 de Gran Canaria, un informe pericial elaborado por un prestigioso perito informático que revela la manipulación en la recogida de pruebas practicada por la UDYCO hace ya tres años, cuando se ingresó preventivamente en prisión a Kokorev. Y ese informe acredita que en dispositivos informáticos, que supuestamente recogerían pruebas contra el presunto hombre de paja del líder de Guinea Ecuatorial en España, hay “evidencias de manipulación por parte de la policía (con creación, borrado y modificación de archivos)”.
Mientras se espera que Anticorrupción se pronuncie acerca de la acción de unos agentes policiales que habrían incurrido presuntamente en “un delito de falsedad en documento y de un delito de infidelidad en la custodia de documentos del atículo 413 del Código Penal”, un nuevo frente se abre en el proceso. La polémica tiene que ver con el testimonio que debería prestar en este caso de supuesto lavado de veinte millones de euros Ismael Gerli. Se trata de un abogado residente en Panamá, que aportó a la UDYCO canaria hace tres años un soporte informático que ahora se revela como manipulado, y que a través de su primera declaración a la policía canaria precipitó el ingreso en prisión de Vladimir Kokorev.
Después de aquel testimonio de hace tres años, este testigo se ha negado a comparecer por videoconferencia aportando nuevos datos a la investigación. Aún más, la defensa de Kokorev ha aportado abundante documentación en la que queda acreditada la extraña relación extraprocesal que mantuvieron durante un largo tiempo a través de correos electrónicos el testigo Ismael Gerli y al menos dos agentes policiales. Los letrados le han señalado a la juez, a más abundamiento, que no habría ningún inconveniente en que esta persona compareciese si se abriera finalmente el juicio oral, ya que en la actual fase de investigación (y a pesar de que no hay ninguna imposibilidad material ni jurídica para hacerlo) se niega a declarar.
Precisamente los abogados de Kokorev tienen especial interés en interrogarle sobre aspectos esenciales de la investigación que quedan por practicar, como la participación de Gerli en las alteraciones del pen drive entregado presuntamente por él a la policía, seriamente cuestionado en el informe pericial que ya conoce el fiscal Luis del Río a pesar de que no ha tomado ninguna decisión al respecto sobre su validez aún.
Un testigo con móviles espurios y poco confesables
En uno de los últimos escritos que ha recibido la jueza Ana Isabel de Vega, que instruye durante toda una década este farragoso caso de presunto blanqueo, se acredita con abundante documentación (incluidos numerosos mensajes de correo electrónico) que este testigo que cree haber descubierto al ‘amigo español’ de Teodoro Obiang “se mueve por móviles espurios y de venganza” contra los investigados.
Existen profusas evidencias documentalmente acreditadas de ese ánimo poco confesable de Ismael Gerli. En algunas, muestra ante la policía su “odio” y su resentimiento hacia los investigados, de los que fue empleado durante más de diez años. Esa operación de revancha comenzó cuando el ahora testigo fue despedido por Vladimir Kokorev al constatar que estaba inflando sus facturas y no cumplía debidamente con su asesoramiento profesional.
Jueza y fiscal tienen conocimiento de las maniobras realizadas por este testigo hace tres años, cuando tras dejar de trabajar para Vladimir Kokorev comenzó a plantearle reclamaciones económicas “agresivas”, amenazó con “pasar al ataque” y aparentemente trazó un plan de extorsión contra la persona a la que señala como ‘hombre de paja’ del líder de Guinea Ecuatorial.
Este laberíntico caso se prolonga sin un horizonte para el juicio claro tras una querella promovida por una ONG que denunciaba que amigos y familiares de Obiang evadían dinero de su país y adquirían inmuebles en España. Ninguno de los supuestamente defraudadores está inmerso ahora en ningún proceso judicial.