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Golpe alemán a la democracia española

viernes 06 de abril de 2018, 08:20h
Actualizado el: 04/06/2018 12:10h

La Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein descartó ayer el delito de rebelión en el proceso de extradición a España del expresidente de la Generalidad Carles Puigdemont y lo dejó en libertad bajo fianza mientras estudia la entrega por malversación. Según explicó el tribunal en un comunicado, la imputación por delito de rebelión es “inadmisible” por no cumplirse el requisito de la violencia, pero cree que sí puede ser aceptado el de corrupción, como malversación de fondos públicos, por lo que el proceso de extradición sigue adelante.

La decisión de la Justicia alemana ha supuesto un duro golpe para la democracia española y para la independencia y credibilidad de la Justicia de nuestro país. Desbarata también la causa por el desarrollo del procés que conduce el juez Pablo Llarena, que se enfrenta ahora a un panorama surrealista al no poder juzgar a Puigdemont, el cabecilla del golpe, por rebelión sino por malversación, un delito mucho menos gravoso. Y eso, en el caso de que el ex presidente de la Generalidad sea extraditado, pues no hay que descartar que pueda quedar en libertad sin cargos. Mientras, y en otro banquillo, los miembros del ex Gobierno catalán encarcelados, entre ellos Oriol Junqueras, tendrán que enfrentarse a penas que pueden llegar hasta los 30 años de prisión por rebelión.

El fallo es inadmisible al poner en cuestión la independencia de la Justicia española y resulta ofensivo que un juez del norte de Alemania desbarate en diez días el riguroso y documentado auto del magistrado del Supremo. También supone una agresión al llamado espacio judicial común de la UE que se basa en el reconocimiento mutuo de resoluciones judiciales al considerar que todos los países miembros disponen de sistemas justos y de plenas garantías legales.

La decisión del tribunal alemán debilita al Estado español ante el desafío secesionista catalán. Los separatistas se muestran eufóricos y, con toda probabilidad, insistirán de nuevo en investir a Puigdemont como presidente de la Generalidad. Un auténtico revés para salir del interminable bloqueo institucional catalán.

El Gobierno español ha vuelto a ser derrotado estrepitosamente por las maniobras de los independentistas que ahora se sienten más envalentonados que nunca. Rajoy aplicó el artículo 155 demasiado tarde. En su escandalosa pasividad, no se ha preocupado de explicar a las cancillerías alemanas la gravedad del desafío secesionista, mientras los separatistas se desplegaban por todos los rincones denunciando la continuidad del “régimen franquista”. Otro gravísimo fracaso del Gobierno y un durísimo golpe a nuestra democracia y a la propia unidad de España.

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