Martinsa-Fadesa, la primera gran víctima
martes 15 de julio de 2008, 22:43h
Se veía venir, pero no por ello la constatación de la suspensión de pagos de Martinsa ha sido una noticia que haya dejado indiferente a nadie. Entre otras cosas, porque se trata de la constructora española con más reserva de suelo; una de las grandes. El concurso de acreedores viene precedido de la negativa de diversas entidades financieras a conceder un crédito de 150 millones de euros, indispensable para hacer frente a las obligaciones financieras más urgentes. A esta negativa se une la del ICO -Instituto de Crédito Oficial-, quien se opuso igualmente a conceder la misma suma. Aparte de los efectos económicos evidentes, esta suspensión amenaza los puestos de trabajo de las más de novecientas personas que trabajan en Martinsa de forma directa. A ello hay que unirle las subcontratas, los empleos indirectos, la paralización de obras, y algo no menos delicado: el estado en que quedan quienes adquirieron una vivienda a Martinsa que aún se halla en construcción, pero por la que ya han hecho un desembolso inicial.
Ahora ya no es cuestión de semántica ni de acusaciones de falso alarmismo. El que una de las principales constructoras españolas -con proyectos en diversos países- y la que disponía de más reserva de suelo suspenda pagos, es revelador de hasta qué punto ha terminado el juego de la semántica equívoca y la obsesiva atención por la realidad virtual: la realidad de verdad, la de las gentes que se quedan sin empleo y ahorros, llama a nuestra puerta. Para colmo, las insinuaciones políticas que hablan de una posible muerte anunciada, pero retrasada para no perjudicar en las anteriores elecciones de marzo. Estas acusaciones ya han empezado a dibujar el panorama político estival, lo cual, unido a la gravedad de la suspensión de pagos por sí sola, hacen que se requiera una inmediata respuesta por parte del Gobierno. De momento, es de esperar que se aproveche la próxima comparecencia de Solbes en el Parlamento para demandar una explicación, así como medidas ad hoc. Es previsible que el asunto forme también parte de la agenda del encuentro que llevarán a cabo Zapatero y Rajoy el próximo 23 de julio. Por de pronto, el desplome de la bolsa ha sido uno de los mayores del año. Constructoras y bancos han sido castigados por un público inversor claramente asustado. No es para menos.