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tráfico de drogas

El jefe de la Policía Local de El Molar, en libertad con cargos

martes 15 de julio de 2008, 23:58h
Tras nueve horas de interrogatorios, la magistrada estimó que no hay motivos suficientes para enviar a Boto a prisión. No obstante, mantiene su imputación por delitos de cohecho y omisión del deber de perseguir delitos.

La instructora del caso decidió sobre la situación personal de los tres imputados a instancia de la Fiscalía de Madrid. A las 22:00 horas del martes, la juez se encontraba reunida con los abogados para decidir la fianza que se les impondrá a los agentes de la Guardia Civil detenidos. Tanto Francisco Yepes como César Torollo Pérez depositaron la fianza y ya están en libertad provisional. Al margen de este depósito, la juez les ha impuesto la medida cautelar de suspensión de cargo y empleo público.

Durante su comparecencia, los agentes del Instituto Armado admitieron que eran consumidores habituales de cocaína, si bien negaron haber robado drogas de los alijos incautados por la Benemérita en otras operaciones.

La jornada del lunes, la magistrada envió a prisión a cuatro de los integrantes de la red de menudeo de drogas, entre ellos, dos dominicanos y dos españoles, entre los que figuran Hilario A.M. y Jhonny A.C., quienes surtían de cocaína a los guardias civiles ni al máximo responsable de la Policía local.

Los supuestos proveedores desvincularon en su declaración ante al juez de la trama la jefe de la Policía local, mientras que señalaron a los guardias civiles como parte activa de la banda. Según sus declaraciones, Boto hacía la vista gorda en los locales en los que se traficaba a cambio de que le dieran droga más barata para su propio consumo. Por su parte, los españoles Sergio H., alias 'el papelillos', y Gonzalo L.M. se dedicaban a revender la droga en pequeñas cantidades.

Seis detenidos en prisión
La operación contra esta pequeña red de traficantes se ha saldado con seis de los diez detenidos en prisión. En cambio, la juez decidió el lunes dejar en libertad con cargos a dos mujeres dominicanas. Estas ciudadanas trabajaban en las discotecas de San Agustín de Guadalix donde se reunían los integrantes de la banda de traficantes.

Tras pasar noche en los calabozos de Tres Cantos, los detenidos fueron conducidos a la sede judicial, adonde accedieron a través de la calle Ruperto Chapí.