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NOVELA

Jorge Volpi: Una novela criminal

domingo 08 de abril de 2018, 19:45h
Jorge Volpi: Una novela criminal

Alfaguara. Barcelona. 2018. 504 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. El escritor mexicano se ha alzado con el XXI Premio Alfaguara con esta ambiciosa “novela sin ficción” en torno al polémico y mediático caso Florence Cassez/Israel Vallarta, que dividió a la sociedad mexicana. Por Adrián Sanmartín

En 2011 hubo un momento en el que las relaciones diplomáticas entre Francia y México se tensaron hasta el máximo, con la implicación de los presidentes de los dos países, a la sazón Nicolas Sarkozy y Felipe Calderón. Unas relaciones que venían enturbiándose desde años antes. El motivo fue uno de los casos más controvertidos, extraños y mediáticos de los últimos tiempos: la detención en México el 19 de diciembre de 2005 de la francesa Florence Cassez, y del mexicano Israel Vallarta, entonces su pareja, acusados ambos de pertenecer a la peligrosa banda de delincuencia organizada de Los Zodiacos, dedicada a la extorsión y el secuestro.

Tras la detención en un rancho a las afueras de Ciudad de México, y la liberación de varios secuestrados –retransmitido todo a bombo y platillo por la televisión-, fueron juzgados en una serie de enrevesados procesos que tuvieron un resultado dispar. Florence Cassez fue condenada a 96 años de prisión, después reducidos a 60. Las irregularidades de la detención y el proceso motivaron un movimiento, con ramificaciones internacionales, sobre todo en Francia, que llevó su caso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En un principio, el recurso no consiguió la libertad de Florence Cassez. La obtuvo no obstante, finalmente, en 2013, al dictaminar la Suprema Corte que existían inconsistencias en las declaraciones de los testigos y que se había vulnerado la presunción de inocencia de la acusada. Florence Cassez –sobre cuya inocencia o culpabilidad no se pronunció la Suprema Corte de Justicia de la Nación-, volvió a su país. Por el contrario, Israel Vallarta continúa en la cárcel sin una sentencia judicial firme.

El caso Cassez-Vallarta conmocionó a la sociedad del país azteca, especialmente después de que, pocas semanas tras la detención de los presuntos secuestradores, el jefe de la Policía reconoció que la retransmisión había sido producto de un montaje llevado a cabo a instancias de los medios, que lo vendieron como exitoso “golpe contra la industria del secuestro”, pues Cassez y Vallarta ya habían sido arrestados anteriormente. Las sombras se acumularon y provocan prácticamente que en México se instalen dos posiciones en disputa, la de quienes consideraban a la pareja Florence-Israel culpables y la de aquellos que les exoneraban de cualquier delito, incluso viéndoles como víctimas de una enorme mentira.

Lo sucedido, sin duda, ofrece un material muy atractivo y goloso para un escritor. Así lo ha demostrado Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) en Una novela criminal, que se ha alzado con el XXI Premio Alfaguara, cuyo jurado explicó: “Rompiendo con todas las convenciones del género, el autor coloca al lector y a la realidad frente a frente, sin intermediarios. En esta historia, el narrador es tan solo el ojo que se pasea sobre los hechos y los ordena. Su mirada es la pregunta, aquí no hay respuestas, sólo la perplejidad de lo real”.

En efecto, el mismo Volpi - potente voz de la renovación de las letras hispanoamericanas, perteneciente a la llamada Generación del crack, y autor también de novelas como, entre otras, En busca de Klingsor El juego del Apocalipsis, o Memorial del engaño-, reitera e insiste en varias ocasiones del propio libro –ya desde una advertencia inicial-, en que estamos ante “una novela documental o novela sin ficción”, y que se apoya fundamentalmente en los expedientes judiciales de los acusados, transcripciones de discursos, declaraciones, entrevistas, libros… En suma, un amplio material –incluidos los encuentros de Volpi con numerosas personas relacionadas de una u otra forma con el asunto-, que rastreó, recopiló y ordenó durante más de tres años.

Ahora bien, Volpi no deja de señalar que en esa minuciosa investigación se topó con “incontables vacíos o lagunas”, y que “en ocasiones me arriesgué a conjeturar –a imaginar- escenas o situaciones que carecen de sustento en documentos, pruebas o testimonios oficiales”, aclarando: “Cuando así ocurre, lo asiento de manera explícita para evitar que una ficción elaborada por mí pudiera ser confundida con las ficciones tramadas por las autoridades”.

Una novela criminal es una ambiciosa propuesta inscrita en la línea de la célebre A sangre fría, de Truman Capote, o, más reciente, de algunas de las novelas del francés Emmanuel Carrère, donde Volpi, como maestro de ceremonias, lleva a cabo un monumental -quizá en algún momento un tanto excesivo-, trabajo en el que, más allá de las declaradas intenciones de su autor, se entremezcla realidad y ficción, pues no estamos ante un ensayo o una mera investigación, sino que existe vocación literaria. Sin olvidar una cierta veta metaliteraria, en momentos en que Volpi nos desvela sus dudas para abordar determinados pasajes. Y, aunque el lector deberá sacar sus conclusiones, una deriva de denuncia, propósito al que no es ajeno Volpi en su producción. Ahí está, por ejemplo, su curiosa novela en verso, Las elegidas, en torno a la prostitución y el tráfico de mujeres en el pueblo mexicano de Tenancingo.

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