El jugador canario no ha vuelto del permiso facilitado por la entidad británica.
El Stoke City es el penúltimo clasificado de la Premier League. Ha ganado seis partidos y ha perdido 18 en 33 jornadas y afronta la recta final del calendario con el agua al cuello. Sobre todo su entrenador, Paul Lambert. El que fuera jugador, entre otros, del Celtic de Glasgow y del Borussia Dortmund fue reclutado por el club inglés en enero de 2018, con el fin de que sacara del infierno a la plantilla y alcanzara el urgente objetivo de manetener la categoría. Pero no acaba de conseguirlo. El Newcastle de Rafael Benítez y otros competidores se han alejado demasiado.
Por ello, Lambert no está para fiestas. Este jueves fue preguntado por la ausencia de Jese Rodríguez a los dos últimos entrenamientos del club, correspondientes a las citas de este miércoles y jueves. "Sólo voy a pensar en el encuentro del lunes", respondió, áspero. Y prosiguió aclarando que "lo mismo diré si me preguntan por Saido (Berahino)", el otro jugador talentoso con el que ha tenido un conflicto abierto desde su llegada al camarín. A este último le ha hecho entrenar con el equipo sub-23 después de que llegara tarde a un partido con el equipo reserva -filial-.
Ese es el ambiente al que parecería que no quiere ni acercarse un Jesé cuestionado, que disputó su último partido liguero el 17 de marzo, cuando fue suplente en el enfrentamiento ante el Everton. El distinguido canterano del Real Madrid no ha cuajado en las islas británicas y ya había sido suprimido de la convocatoria de los dos últimos choques de los 'Potters'. Aunque sea el delantero de más calidad técnica y capacidad resolutiva, ya que tiene por competidores a los titulares Peter Crouch (37 años) y Mame Diouf (30 años). Berahino y el canario están fuera de la dinámica y los resultados globales del colectivo lo han notado. Y mucho.
Pero parecería que el mayor problema del extremo diestro que revolucionó en su irrupción en Chamartín, antes de lesionarse de gravedad cuando la selección española le abría sus puertas, no es su suplencia y condición de no convocado en el Stoke. Las lesiones le han lastrado también en esta temporada de cesión desde el PSG, pero, sobre todo, lo que le ocupa la cabeza es un asunto no sólo extradeportivo sino existencial y de primera magnitud.
Este futbolista de 25 años, que no ha dado señales de vida en la institución de Clayton Wood desde el pasado martes, recibió un permiso del club para viajar a España y estar con su bebé, que atraviesa un estado de salud muy complicado. Éste es el quebradero de cabeza que ha alejado la mente del exquisito llegador de los terrenos de juego. Y, por si fuera poco, el complicado proceso de separación con su pareja Aurah Ruiz también se ha unido a la ecuación.
Este miércoles se barajaban conjeturas preocupantes, pero el jugador ha reaparecido en las redes sociales en esta jornada. Lo ha hecho rodeado de dos de sus tres hijos. Ese movimiento le puede costar una multa considerable por parte del Stoke y una fama que le cerrará puertas en la Premier, campeonato en el que sólo ha jugado 13 partidos. A falta de cinco citas, trascendentales para el club inglés, no tiene intención de volver, ya que no cuenta para Lambert.
Se da el caso que Jesé reconoció en marzo, hace un mes, que no se comprometió con Las Palmas en el mercado invernal porque sabía que su cabeza no estaría centrada en el fútbol. "Estuve mucho tiempo fuera de los terrenos de juego por los problemas de mi hijo pero, por fortuna, está evolucionando bien", avanzó, entonces, antes de corroborar que “tuve la oportunidad de ir a UD en el mercado invernal y entablamos conversaciones y estuve hablando con el presidente Miguel Ángel Ramírez, ya que somos muy buenos amigos, pero las dificultades eran importantes porque en esos momentos estaba centrado en el tema de mi hijo y sabía que no iba a jugar".
"Prefería quedarme con mi hijo. Se pasó el tiempo y el plazo y me quedé en el Stoke”, resumió, resignado pero firme en la convicción de haber hecho lo correcto. Quizá esperaba que el club en el que está cedido se comportara con la misma elegancia con la que el City de Guardiola ha cuidado a David Silva -que padece un via crucis similar-. O pudo pretender que resultara plausible convencer a una directiva y a un entrenador de la idoneidad de asumir que la inversión realizada caía en saco roto por razones extradeportivas que no era capaz de manejar al mismo tiempo que cumplía con sus obligaciones profesionales.
Sea como fuere, Jesé señaló hace semanas que lo que está experimentando en su esfera personal “es algo no se lo deseo a nadie. Es una situación difícil donde se sufre muchísimo, pero lo bueno es que está mejor y seguiremos luchando por él (su bebé)". The Telegraph, escandalizado por el testimonio del Stoke, que planea suspender al jugador vista la foto de este jueves, se preguntaba dónde estaba el canario. Donde desde luego no quiere estar lejos de su familia. Así lo ha demostrado.
En paralelo, Aurah Ruiz, madre del pequeño que sigue ingresado en el hospital, y el futbolista siguen lanzándose reproches públicos. Están viviendo meses muy tensos y las redes sociales son testigo de el sufrimiento que comparten y que les ha separado. La ex pareja del jugador ha escrito en su Instagram el siguiente mensaje: "Para pasar la noche al lado de tu hijo no tienes tiempo pero para estar en el room de una discoteca con putas bebiendo y fumando sí que tienes todo el tiempo del mundo". "Me encantaría quitarle los apellidos tuyos a Nyan (el bebé enfermo). Pues él no se merece a un padre como tú. Eres el mayor error de mi vida" prosigue la canaria mientras que el regateador muestra mensajes en los que asegura visitar a su hijo y estar pendiente de su evolución diaria. Todo ello testimonio de la crisis existencial que atraviesan.