El gol de luso en el 87 valió para que el desempeño menos profesional de los merengues no desembocara en su sexta derrota del curso en el Bernabéu. Por Diego García
El Athletic se presentó en el Bernabéu sabiendo que sólo si ganaba al Real Madrid podría seguir alimentando el anhelo de llegar a las posiciones que dan acceso a la próxima Europa League. Era su última bala y Ziganda reprodujo su dibujo habitual, con Williams como punta y Aduriz en el banquillo. Raúl García y la velocidad lateral de Córdoba y Lekue debían apoyar la pretendida acumulación de centros laterales y al espacio. A la pareja San José-Ituraspe le correspondería sostener la presión inicial a cancha completa ante la apuesta de Zinedine Zidane, que mezcló titulares con suplentes en esta fecha.
Casemiro e Isco o Bale fueron los sacrificados en un esquema titular que desplegó a la nómina habitual en la retaguardia, puso a Modric y Kroos como doble pivote, con Asensio y Lucas Vázquez como extremos y Benzema y Ronaldo como delanteros movibles. Y los capitalinos, que podían distanciarse del Valencia tras el pinchazo levantino en Mestalla, arrancaron con menos revoluciones e intensidad que los rojiblancos. De hecho, en los primeros 15 minutos los visitantes pelearon la posesión y abrieron fuego. Lo hicieron con un centro venenoso de Córdoba sin remate y con un mano a mano que Keylor Navas ganó a San José -minuto 7-.
Esta última llegada, muy peligrosa, desnudó la principal carencia de la elección de Zidane. La espalda de Modric y Kroos, peones no destructivos, fue un espacio a explotar por los mediapuntas vascos. El pase que gestó la jugada que inquietó al meta 'tico' fue de Raúl García. Despertarían los madridistas en la faceta creativa para avisar con un cabezazo de Ronaldo al larguero -minuto 10- a centro de Carvajal. El luso probaría a Kepa en un relámpago al contragolpe y Asensio también se toparía con el arquero internacional en el respingo local. Mas en el 13 de juego pagaría muy cara su descoordinación y desconcentración en el repliegue. El cuero llegó a Córdoba sin oposición, entre líneas, y el canterano regaló un cara a cara contra Navas a Iñaki Williams. El delantero no falló y puso el 0-1 con una vaselina deliciosa.

Tardó poco en desbrozarse la esencia del rendimiento del coloso: actitud en ataque y flojera tras pérdida. Kepa taparía dos remates inmediatos de Ronaldo y de Sergio Ramos; Marcelo ejecutó una volea que el portero conjugó -minuto 19-; y Asensio chutaría a las nubes en otro avance lateral con balón hacia el área -minuto 22-. Pero le costaría a los vigentes campeones recuperar la pelota y juntar sus líneas, un hecho que les impediría implementar una velocidad combinativa coherente con la búsqueda del empate. Y pasado el 25 de envite el guión del 'Cuco' pautó una cesión de metros y de la iniciativa casi total. Los vizcaínos no querían defender con espacios, sin desafiar al rival a remontarle elaborando en estático.
La posición escalonada de Lucas Vázquez, Modric, Asensio y Benzema ayudaría a engrasar un asedio que contaba con Marcelo y Carvajal como anexos a la medular. Cuando se cruzaba la media hora, era el Madrid el que ansiaba un compás enérgico y los visitantes bregaban por anestesiar el tempo. Se habían cambiado las tornas del prólogo y la zaga rojiblanca, que venía de perder en San Mamés ante el Deportivo -concediendo tres dianas-, padecería para aguantar. No en vano, antes del descanso Kepa salvó a los suyos ante el cabezazo de Varane en una juga de pizarra, Benzema culminó una circulación atinada fuera de palos, Lucas sentó a Balenziaga para desconcertar -Kepa abortó la progresión-, Carvajal chutaría desviado desde la frontal y Asensio rozó el empate con un slalom que el portero envió a córner -reacción soberbia-.
Ante ese caudal ofensivo sólo arribó el conjunto de Bilbao a filtrar un pelotazo prolongado por Williams y zanjado por Raúl García con un chut parabólico sin consecuencias. Varane y Carvajal ejercieron de bomberos en más de una salida visitante sin precisión en tres cuartos de campo, pero el marcador no se movería de camino a vestuarios. Los de Zidane mutilaron su desempeño por un apagón en el prólogo que arrastrarían a pesar de portar el 70% de posesión y de rematar 15 veces -por cuatro de los vizcaínos-. Y esta estadística llevaría al preparador francés a no modificar nada. Sus jugadores tampoco lo harían, pues habían dominado y creado remates sin necesidad de acelerar.

Con ese ritmo cansino, ajeno a la urgencia de la pugna por los puntos, los de Concha Espina continuaron su ejercicio controlador. En ese decantar nada desaforado del minutaje, la redonda volvió a ser merengue y los vascos repitieron el pelotazo hacia Raúl García y Williams como válvula de escape efectiva. No saldrían los madridistas en la reanudación con el hambre de remontada que aguardaba la tribuna, ni mucho menos. Asimismo, Navas tuvo que salir de su meta para tapar las refrescadas lagunas del repliegue local. Únicamente un cañonazo desviado de Modric -minuto 58- constituyó un salto de página en el viaje madrileño. Y en el 63 el Athletic perdonaría la sentencia: centro plácido de De Marcos cuyo rechace caza Córdoba para que Carvajal la sacara bajo palos. Y Raúl García estrellaría en el travesaño el balón suelto.
Zidane se hartaría de lo plomizo del mandato de su equipo, que favoreció el crecimiento de la actividad de achique vasca y también llegaba muy tarde a las coberturas. Metió en la fórmula a Isco y Bale. El doble cambio sentó a Benzema -transparente- y a Asensio -el más destacado- y Ziganda quitó a Córdoba -firme- para que Muniain aportara más pulmones al esfuerzo. A falta de 20 minutos, Ronaldo, Ramos, el galés y el malagueño recién entrado dispararon sin éxito sobre el arco de Kepa. Pero la tensión competitiva no haría acto de presencia y los rojiblancos negaron un nuevo encierro discutiendo la posesión ante un Madrid descoordinado.
El desenlace asistiría al amontonamiento inocuo de centros laterales en el área vasca. Íñigo Martínez, Núñez, Iturraspe y San José lucieron como anti aéreos idóneos. Susaeta entraría por el lesionado Lekue después de que Lucas Vázquez interrumpiera la inercia plana con un movimiento entre líneas rematado con timidez. Finalmente fue un Madrid poco profesional el conjunto que permitió al 'Cuco' disfrutar de la catarsis que venía implorando en su tenebroso curso. Si bien Ronaldo firmó el 1-1 al desviar a la red, y con el tacón, un chut de Modric -minuto 81-. Ante la mirada de un Aduriz de comparecencia testimonial. Los fantasmas de la indolencia latente fabricaron la pitada del graderío a una semana de viajar a Múnich.
- Ficha técnica:
1 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Modric, Lucas Vázquez, Marco Asensio (Isco, m.69); Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, m.69).
1 - Athletic Club: Kepa; Lekue (Susaeta, m.78), Núñez, Iñigo Martínez, Balenziaga; San José, Iturraspe; De Marcos, Raúl García, Córdoba (Muniain, m.69); y Williams.
Goles: 0-1, m.14: Williams. 1-1, m.87: Cristiano Ronaldo.
Árbitro: Martínez Munuera (colegio valenciano). Amonestó a Lucas Vázquez (45) y Carvajal (90) por el Real Madrid; y a Williams (39), Iturraspe (61), De Marcos (83) y San José (89) por el Athletic.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 33a jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 59.193 espectadores.