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CRÓNICA DE UNA DIMISIÓN ANUNCIADA

miércoles 25 de abril de 2018, 12:39h
Cuando me informaron del personaje que había lanzado la campaña contra Cristina Cifuentes, anuncié que...

Cuando me informaron del personaje que había lanzado la campaña contra Cristina Cifuentes, anuncié que sus días estaban contados. La expresidenta ha regalado a los rivales del Partido Popular importantes parcelas de poder y además ha pisado muchos callos de personajes cercanos. Entre ellos figura uno de especial relevancia de cuyo nombre prefiero no acordarme.

La ofensiva universitaria dejó tiritando a Cristina Cifuentes. Se defendió atropelladamente, tarde y mal. Sus enemigos se frotaron las manos. Mariano Rajoy, a quien pensaba disputar la presidencia, permaneció en su lugar descanso guardando las apariencias porque sabía que Cifuentes era ya un cadáver político de cuerpo presente.

El personaje al que en su día ofendió, disparó su penúltima carga con las imágenes de la sustracción de productos de belleza en un supermercado. En esta ocasión Cristina Cifuentes no ha vacilado en hacer lo que tenía que hacer: dimitir.

La política es especialmente dura y la prepotencia y las frivolidades terminan pagándose. Cristina Cifuentes ha hecho muchos amigos entre los rivales del PP a los que ha beneficiado con copiosa generosidad. Ha hecho también muchos enemigos entre los partidarios del partido al que pertenece. Acaba de pagar la factura de sus despropósitos. Nadie le niega ni la dedicación ni los múltiples aciertos que ha tenido. Pero está claro que no supo medir sus fuerzas ni la capacidad de respuesta de los enemigos que se ha creado. Y ahí está, vencida y contrita. Y lo que se le viene ahora encima, por cierto.