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FÚTBOL

El trauma del atentado sufrido por los jugadores del Borussia Dortmund

jueves 26 de abril de 2018, 04:09h
Algunos de los futbolistas que iban en el autobús han comparecido ante los tribunales para confesar las secuelas del ataque.

El pasado 29 de enero Marc Bartra tuvo que realizar una declaración ante la justicia alemana, en el marco del juicio al autor del atentado ejecutado contra el autobús en el que viajaba el Borussia Dortmund para disputar la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Mónaco -en abril de 2017-. El actual jugador del Betis decidió no acudir al Tribunal Regional de la ciudad alemana para no cruzarse en la misma sala con Sergej W. A este individuo, que quiso generar el desplome del valor en Bolsa del club por medio de un ataque con un explosivo, se le imputa el intento de homicidio de 28 personas.

Pues bien, en su declaración, el canterano del Barça e internacional con España expuso, a través del abogado del Borussia, que "no me siento bien cuando lo recuerdo. Tuve miedo de morir, miedo de volver a ver a mi familia". En el texto remitido a la entidad balompédica, el zaguero narró cómo la detonación le provocó una sacudida en la cabeza y el posterior dolor en el brazo que desembocaría en meses de baja por la herida sufrida. Y también se leyó ante el juez que tenía pesadillas y que no había superado el trauma.

Horas después de que se hiciera pública esta declaración -en medios alemanes-, Bartra emitió un comunicado en sus redes sociales puntualizando, desde Sevilla, su sentir. En el texto compartido a través de su Twitter, el jugador desmintió lo relativo a las pesadillas y a la no superación del suceso, y recalcó, publicando la literalidad de su declaración, lo verdadero de su estado anímico con respecto al atentado. "Después de todo me siento más fuerte y si el ataque no ha podido conmigo, nada podrá. El atentado cambió mi vida porque ahora siento la vida con mucha más fuerza", aclaró.

El caso es que este miércoles le ha tocado pasar por el Tribunal Regional de Dortmund a los otros testigos de lo vivido en ese autobús en la tarde del 11 de abril de 2017. Se trata de los jugadores que compartieron vestuario con Bartra. El jugador español y un agente policial resultaron los grandes damnificados en el ataque desde el plano físico, pero no los únicos dañados. Así ha quedado constatado en esta jornada en la que los testimonios de algunos de los miembros de ese camarín han desvelado el peso que un brete semejante tiene en el día a día de deportistas de élite.

Raphael Guerreiro, lateral portugés y campeón de la Eurocopa 2016 con Portugal, ha confesado que "es muy díficil para mi hablar sobre ello". Entre lágrimas, el zurdo dotado técnicamente expresó que sintió un miedo terrorífico y notable angustia tras la explosión. Y, asimismo, confirmó que el equipo quedó en "estado de schock" después de la detonación. Al término de aquel suceso, el Borussia perdió por 2-3 contra el Monaco y acabaría siendo eliminado al perder también en la vuelta de esa eliminatoria (por 3-1).

Sokratis Papastathopoulos, imperial central griego, declaró que "tuve miedo porque pensé que alguien disparaba contra nosotros". Y añadió que "seguro que nunca lo olvidaré, pero he decidido que la vida sigue". Después, el talentoso y joven centrocampista Julian Weigl reseñó que sintió un "miedo increíble". "En un primer momento no me atreví a bajar del autobús", describió el cerebro de 22 años de un equipo que no se ha recuperado de las secuelas de esa vivencia.

En esa expedición también se encontraba el ex del Real Madrid e icono de la entidad de la Westfalia Nuri Sahin. El turco arguyó que "obviamente, es algo que nunca olvidaré. Muchas de las cosas se han relativizado en mi vida, porque aquello podría haber acabado de otra manera" y el también trascendente Shinji Kagawa -ex del Manchester United- ahondó en la idea, apuntando que ha llegado a sentir miedo en su propia casa y en su coche en las semanas posteriores al atentado.

Este es el último capítulo de un evento que rozó la tragedia más absoluta y que en aquel momento conmocionó al universo futbolístico. Descartada la autoría yihadista, pronto se esclareció que el ejecutor del ataque era un tipo al que le había salido mal una apuesta en la que estaba involucrado el resultado del Borussia Dormund. Sergej W. se propuso golpear a las finanzas del club cobrándose la vida de algún jugador como venganza. Y la jugadale salió tan mal que llegó a ofrecer una indemnización a Marc Bartra para escaparse de las consecuencias de su atentado.

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