Riazor acogió este domingo el examen que medía la preponderancia de los diferentes objetivos con los que Deportivo y Barcelona llegaban a este envite. Los gallegos estaba urgidos por su precaria situación clasificatoria. El triunfo del Levante ante el Sevilla les obligaba a ganar al coloso catalán para mantener su opciones de permanencia en Primera. No les quedaba otra. Y los azulgrana, por su parte, arribaron en Coruña sabiendo que ante si se desplegaba la oportunidad de reconquistar LaLiga. De ganar siete de las últimas diez ediciones del campeonato español. La salida del infierno o la senda de la gloria.
Pues bien, Ernesto Valverde, como no podría ser de otro modo, no escatimó y acumuló elementos ofensivos y técnicos, con Busquets como ancla único en la medular. Rakitic ejercería de mediocentro, con Semedo y Jordi Alba sumados al rol de extremos, y Coutinho, Dembelè, Messi y Luis Suárez habrían de fluctuar sobre el repliegue diseñado por Seedorf. El técnico neerlandés no miró a la propuesta ofensiva ajena y apostó por un 4-4-2 en el que su centro del campo -Gilherme, Borges, Krohn-Dehli y Çolak- tenía que construir y no tanto que destruir. La baja de Adrián fue suplida por Borja Valle, compañero de Lucas Pérez en punta.
Desde el pitido inicial se evidenció un mayor corazón, compromiso y prisa gallegos. Al Barça, contemporizador, le bastaba con anestesiar el tempo a través de la posesión y congelar la pretensión incendiaria local. Y no sólo lo conseguirían los culés, sino que en el séptimo minuto abrieron el marcador. La combinación en vuelo entre Messi, Alba y Suárez desembocó en la asistencia de Dembelè que Coutinho puso en la escuadra del segundo poste, de toque distinguido desde el interior del área. Era el primer aguijonazo del plan autoritario catalán. El riesgo táctico coruñés ofrecía espacios en la mediapunta y este sería el fruto inaugural.

El pundonor blanquiazul les llevó a discutir el monólogo contrincante e intercalar salidas en transición que inquietaron algo pero no lo suficiente como para estrenar los guantes de Stegen. Çolak estuvo más participativo que decisivo y no le llegaban buenas pelotas a Lucas Pérez y Valle. Eso sí, le dio al Depor para salpicar de centros laterales el área rival antes de que el colegiado anulara un gol a Lucas. Un córner fue rematado por Albentosa, Stegen lució reflejos y el canterano, en fuera de juego, empujó a la red el rechace -minuto 15-. Quedó la maniobra en un significado inocuo.
Tras ese acelerón deportivista, cuando se atravesaba la frontera del minuto 20, el cuero se tornó, definitivamente, azulgrana. El ejercicio controlador ordenado por el Txingurri, con Alba y Semedo muy arriba y jugando en campo oponente, sólo sufriría una enmienda en el chut a las nubes emitido por Valle tras el error en la salida de pelota de Stegen -minuto 28-. Coutinho frotaría la lámpara para recalcar al Deportivo la diversa facilidad con la que los dos contendientes generaban peligro. La jugada inciada por el cambio de ritmo del carioca finalizó con centro de Suárez y cabezazo desviado de Messi. Y Rubén sacaría de la escuadra un lanzamiento de falta consiguiente del argentino -minuto 31-.
No ajustaba el bloque de Seedorf para taponar las grietas a la espalda de su pivote y tampoco detectó la lucidez exigida en tres cuartos de cancha. Çolak, Valle y, sobre todo, Schär, perdonarían al tiempo que Coutinho fabricaba otro latigazo. A estas alturas quedó reseñado que sólo una relajación culé permitiría crecer la competitividad global. No obstante, hasta el intermedio subió líneas un equipo que fiscalizó a los anti aéreos barceloneses. La activación tras pérdida de los punteros se había esfumado y se equilibró la relación de fuerzas.
Mas el descanso sobrevino con 70% de posesión blaugrana y una traca atannte. Messi anotó el 2-0 -minuto 38- y Lucas Pérez recortó distancias -minuto 41-. El genio sumó su trigésima diana liguera al conectar un pase sublime de Suárez. El fallo de Rubén en el achique del remate angulado colaboró en el tanto. Y en el otro área, un centro de Krohn-Dehli fue uniformado como certero por el remate a la red del canterano. Una muesca que metió a los coruñeses en dinámica pero que no solentó sus lagunas en el repliegue. Coutinho, Messi y Suárez perforarían la consistencia local antes del intermedio, si bien no se movería el marcador.

Había caminado al borde del precipicio el conjunto gallego. Su esfuerzo desatendido le valió para generarse una utopía y, más tarde, aferrarse a la ilusión de una remontada a tiro de dos goles ante un Barça poco implicado en la cohesión de sus líneas. Pero la reanudación redundaría el lo arriesgado de la endeblez defensiva local. Rubén salvó un mano a mano claro con Messi -minuto 50- en plena subida de líneas deportivista. Dembelè y Coutinho disponían de hectáreas para recorrer y harían caja. Y cuando el Barça consiguió volver a acomplejar al escuadrón blanquiazul, Çolak trazó una contra rematada por Pérez a las manos de Stegen -minuto 56-.
A media hora para la conclusión el gigante se manejaba con total placidez, en la jurisdicción exclusiva de la redonda. Los de Seedorf cedieron metros hasta atrincherarse y se entregaron a la caza de un contraataque que les diera argumentos para creer. Umtiti probaría suerte sin éxito, a balón parado, en el 62. Y tanta era la comodidad del equipo en ventaja que desatendió su equilibrio. Valle ganó la espalda a los zagueros azulgranas para disparar la transición ansiada y centras hacia el segudno poste. Allí apareció Celso Borges, que cedió ppara que Çolak, sin marca, firmara las tablas -minuto 65-. Y Borja V. no remataría la remontada por poco a continuación.
Valverde leyó el bajón abrupto de las revoluciones de su equipo y sentó a Dembelè -muy desacertado en el pase- para incluir la energía de Denis Suárez. Pero la indolencia defensiva del Barcelona había dado fe a los coruñeses. Guilherme lo intentó desde media diatancia y Stegen paró bajo palos el remate en el saque de esquina posterior -minuto 71-. Çolak y Krohn-Dehli pasaron, súbitamente, a gobernar el ecuador del terreno y la presión refrescó los agobios de la circulación catalana. El lógico asalto final del Depor se estaba desarrollando. No en vano, el empate les condenaba a Segunda. Y el Txingurri también metió a Paulinho por Coutinho en una tratativa por reforzar la consistencia olvidada.
El cuarto de hora postrero se inauguró con una asociación engrasada local y derechazo desviado del centrocampista danés. Guilherme lanzaría fuera de palos y Juanfran comenzó su emisión ininterrumpida de centros. Le costaría al favorito volver a concentrarse, no tanto a Messi, que resolvío el vigesimo quinto título liguero de su equipo. El argentino afrontó un cinco para tres en vuelo, asociándose con Luis Suárez. El relámpago desembocaría en un chut que golpeó en el poste antes de constituir el 2-3 -minuto 82-. Y dos minutos más tarde amontonó el hat-trick. Iniesta tendría hueco para participar de la fiesta culé -de su última fiesta culé- y del sollozo gallego.
- Ficha técnica:
2 - RC Deportivo: Rubén Martínez; Juanfran, Albentosa, Schär, Luisinho; Krohn-Dehli, Guilherme (Muntari, min.83), Borges (Andone, min.86); Emre Çolak, Borja Valle (Fede Cartabia, min.86); y Lucas Pérez.
4 - FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Coutinho (Paulinho, min.74), Rakitic (Iniesta, min.87), Busquets, Dembélé (Denis Suárez, min.68); Messi y Luis Suárez.
Goles: 0-1, min.7: Coutinho. 0-2, min.38: Messi. 1-2, min.40: Lucas Pérez. 2-2, min.64: Çolak. 2-3, min.82: Messi. 2-4, min.85: Messi.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea, del Comité Vasco. Mostró amarilla a Schär (min.20), del Deportivo; y a Semedo (min.58), del Barcelona.
Incidencias: Partido de la trigésimo quinta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Abanca-Riazor. Los jugadores del Deportivo hicieron pasillo a los del Barcelona antes del partido por su conquista de la Copa del Rey.