El corredor del Lotto Jumbo triunfó en la carrera transalpina tras una sequía de cuatro cursos.
Enrico Battaglin ganó la quinta etapa del Giro y se dio una alegría notable. El ciclista del Lotto Jumbo, de 28 años, llevaba cuatro años sin salir victorioso en la carrera por etapas más grande de su país. Y este miércoles amortizó el trazado del recorrido de 152 kilómetros que ideó la organización, entre Agrigento y Santa Ninfa, para añadir otra muesca a su palmarés. Fueel mejor superviviente de una llegada marcada por las caídas y la rampa postrera.
Tras un esfuerzo nervioso de 4h.06.33 impuso su potencia a Giovanni Visconti y José Gonçalves. "El final fue un poco diferente al de ayer, que tuvo una subida muy empinada. Hoy también lo fue, pero a 2 kilómetros del final, por lo que tuve tiempo para descansar, recuperarme y hacer un buen trabajo al sprint", analizó. Y expuso su entusiasmo por volver a paladear el sabor del triunfo en casa del siguiente modo: "En el Giro siempre he hecho buenas carreras. Esta es mi tercera victoria y me hace muy feliz. Espero continuar el Giro de esta manera".
"De momento estoy muy contento con lo que he hecho, pero quiero vivir día a día y veremos qué puedo hacer hasta Roma", sentenció un corredor que ganó una etapa en las ediciones de 2013 y 2014 de la corsa. En esta fecha lo hizo complentando con éxito una aventura que cruzó la meta con tranquilidad con respecto al compactado grupo de favoritos. En él, Rohan Dennis sostuvo su liderato en la general con dificultades, pero el del BMC lo logró. Aguantó a Tom Dumoulin y a Simon Yates. Pello Bilbao sigue quinto y el colombiano Miguel Ángel López se dejó un puñado de segundos al dar con sus huesos en el asfalto.
La etapa previa a la subida al Etna arrancaría con la fuga protagonizada por Mullen y Laurent Didier, Zhupa y Andrea Vendrame. Los cuatro se lanzaron casi cuando se dio el banderazo de salida. Se dispararon sabiendo que tenían terreno para hacer camino, pues en la rota se desplegaban tres subidas de cuarta categoría y un final que contenía una rampa del 12% que definiría el desenlace entre el hipotético grupo cabecero y también entre los gallos.
Los cuatro se entenderían para construir una brecha de cinco minutos. Pero su esfuerzo comenzó a flaquear cuando se afrontaban los 30 kilómetros postreros. En esa frontera los equios que tiraban del pelotón y que no permitieron que la escapadase fuese demasiado, apretron y en Santa Margherita del Belice, a 62 de meta, la diferencia empezó a despeñarse. Pasó de los 3:28 minitos a los 2:10 registrados en el ascenso al Partanna, a 39 de la llegada.
Ante esa inercia negativa y con el decantar de los kilómetros Vendrame, italiano, quiso revertir la relación de fuerzas y atacó en cabeza de carrera. Lo intentó a 23 kilómetros de la meta, pero su movimiento no hizo más que agitar aún más la actividad del pelotón. Los especialistas en el perfil de los kilómetros finales no iban a dejar escapar la oportunidad y sus trenes se encargaron de apagar cualquier incendio imprevisto. El gran grupo, por ende, aceleraría hasta extinguir la escapada.
Toda vez que la prueba volvió a dirigirse en un grupo compacto el nerviosismo se extendió. Otro capítulo de la lucha por adelantar posiciones y colocar al elemento destacado de cada escuadrón en el escaño delantero correcto gestó una ambiente tenso que devendría en caídas. Pozzovivo y "Supermán" López fueron las víctimas. El cafetero, implicado en la general, se dejó cada gota de sufrimiento para recortar lo máximo posible el retraso sobrevenido.
El Santa Ninfa tomó las riendas del grupo y Mitchelton fue el encargado de sepultar la ilusión del aventurero Vandrame al tiempo que la velocidad se desbarataba en esa guerra por el posicionamiento. La dimensión de la rampa final obligó a todos a empujar para que los jefes de filas viajaran resguardados y en buena colocación para cambiar el ritmo. Y las tratativas de saltar del pelotón se multiplicarían, añadiendo pimienta a una llegada indigesta per se.
Tim Wellens fue uno de los primeros en dispararse. El belga quiso repetir la suerte de la jornada antecedente, pero Pozzovivo y Stybar le cazaron casi de inmediato. Y Diego Ulissi tomó el relevo atacando en el último golpe de riñón. Sufrían Froome y Dennis para aguantar el ritmo, pero lo lograrían. Eso sí, sin brillar. Y en la recta final Battaglin emitió un fogonazo soberbio. Rebasó a Ulissi y alzó los brazos con toda justicia. Todo ello antes del primer ascenso trascendental del Giro, el que subirá al Etna este jueves (30 kilómetros al 8% de desnivel).