"Los nacionalpopulistas distribuían besitos pero, por fin, con este boche nos ha llegado el tufo supremacista y se ha subido a las barbas de Rajoy un tipo que, si no lo echan, llevará a los catalanes a la limpieza étnica", escribe Raúl del Pozo en su columna para El Mundo.
Parecido es
el enfoque de Xavier Vidal-Folch en El País. "El candidato a
president, Quim Torra, admira a los líderes de Estat Català y asiste a sus homenajes", afirma para, a continuación, ilustrar al lector en qué fue el Estat Català: básicamente una organización pro fascista que tuvo vínculos con la Italia de Mussolini y el partido nazi alemán.