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EDITORIAL

El dictador Maduro asesta otro golpe a la democracia

lunes 21 de mayo de 2018, 06:39h

El dictador Nicolás Maduro se reeligió este domingo al frente del Gobierno de Venezuela en medio de las acusaciones de fraude y con una abstención récord en unas elecciones presidenciales. Según los datos oficiales, difundidos por el Consejo Nacional Electoral, la participación alcanzó el 46 por ciento, aunque fuentes del organismo aseguran que al cierre de los colegios electorales se situaba en el 30. En las últimas presidenciales, celebradas en 2013, acudió a las urnas casi el 80 por ciento del censo. Entonces, los partidos de la oposición ganaron por mayoría absoluta las elecciones, pero la dictadura, con un auténtico golpe de Estado, les desalojó de la Asamblea Legislativa para que fuera sustituida por la Asamblea Constituyente, copada por los partidarios de Maduro.

Los principales partidos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ahora agrupados en el Frente Amplio, rechazaron la cita por carecer de garantías democráticas. El único adversario de Maduro era Henri Falcón, que, según fuentes oficiales, obtuvo 1,8 millones de votos. Entre las muchas acusaciones de fraude, el propio Falcón denunció la instalación de los célebres "puntos rojos", núcleos de activismo y proselitismo político, prohibidos por la ley, que las organizaciones chavistas instalan a muy poca distancia de los centros electorales, e incluso dentro de ellas, bajo la total anuencia del Consejo Nacional Electoral (CNE).

A estos espacios suelen acudir los votantes de Maduro para consignar su voto y escanear el “carné de la patria”, con el cual estarían asegurando las ayudas y programas sociales oficiales a cambio de votos. Los puntos rojos se han constituido en uno de los argumentos más socorridos de la oposición cuando es necesario documentar las denuncias de fraude y la falta de rectitud del actual CNE.

Las escandalosas irregularidades en el censo, la prohibición por el régimen de la participación de algunos partidos de la oposición y la propagación de los citados “puntos rojos” han llevado a la mayoría de los países occidentales, como Estados Unidos y la Unión Europea, a no reconocer el resultado electoral por fraudulento. Solo algunos observadores internacionales invitados por Maduro, como José Luis Rodríguez Zapatero, han apoyado con su presencia las trampas del régimen. El expresidente español, que de nuevo ha cometido el error de acudir al rescate del dictador, fue abucheado por un nutrido grupo de votantes cuando se acercó a un colegio electoral.

El dictador venezolano, con este anunciado “pucherazo” se consolida en el poder, mientras su país sufre una auténtica crisis humanitaria y los derechos humanos son sistemáticamente pisoteados por el régimen. Estados Unidos ya ha anunciado que impondrá nuevas sanciones económicas a Venezuela y los países de la Unión Europea, además de rechazar el resultado electoral, tienen previsto reunirse inminentemente para emitir una declaración de repulsa. El mundo democrático está obligado a denunciar la perpetuación de la dictadura que pretende el comunista totalitario Nicolás Maduro.

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