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Y DIGO YO

Rajoy deshoja margaritas

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 29 de mayo de 2018, 20:09h
Actualizado el: 30 de mayo de 2018, 10:32h

El presidente del Gobierno deshoja varias margaritas, atento a los acontecimientos de la vida política y judicial que se le vienen encima. La vida, a veces, es ingrata y a Mariano Rajoy le ha tocado bajar de la gloria a los infiernos en cuestión de horas. Una tarde se aprueban los Presupuestos Generales del Estado y se procura así la estabilidad con el apoyo de Ciudadanos y a la mañana siguiente, una sentencia por el caso Gürtel le sume en otra crisis. La moción de censura un día después remata la racha. La cosa fue así de rápida.

Desconozco cuál es el asunto/problema que tiene ahora mismo el jefe del Ejecutivo como prioridad, en lo alto de una montaña de otros asuntos/problemas, pero se me antoja que su cabeza vuela por diferentes mundos imaginarios para pensar soluciones a varios frentes.

Uno de ellos, seguro, es si adelanta elecciones como le reclama su, nadie sabe si todavía, socio de Gobierno Albert Rivera. Rajoy ya ha dicho que no, convencido de que la moción de censura de Pedro Sánchez no prosperará. Después le espera la anunciada de Podemos. Pero ahí debe andar el hombre, con el “convoco, no convoco, convoco, no convoco”, ya que el aviso o amenaza de una moción instrumental sí tiene visos de salir adelante dadas las ganas que guardan la mayoría de partidos del arco parlamentario de sacar “como sea” al PP de La Moncloa.

Con este panorama, no sé qué puede pasar para que no haya un adelanto de elecciones generales. Y en ese caso, otra de las margaritas que debe andar despeluchando el presidente amigo de dar la callada por respuesta es si se presenta o no a esos comicios. “Me presento, no me presento…”.

Su intención parecía ser intentar la ratificación. Se veía con fuerzas, reconocía en alguna entrevista. Pero eso fue antes de la sentencia que ha condenado a Bárcenas y Correa a un porrón de años de cárcel y de que el exministro y exportavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, ingresara igualmente en prisión acusado supuestamente de cobrar 6,4 millones en mordidas y de intentar blanquearlos.

El problema no es, una vez más, la malísima estrategia de comunicación del PP, que “compra” y asume todos los argumentos de la oposición sobre una sentencia condenatoria por corrupción cuando no lo es, sino el hecho, a todas luces más grave, de que tras esta que hemos conocido de la Gürtel esperan otras 7 piezas del mismo caso: los papeles de Bárcenas, la visita del Papa, el Ayuntamiento de Jerez y el de Boadilla del Monte (Madrid), la caja B del PP, los contratos de la Generalitat Valenciana en Fitur y la trama de AENA.

Y no para aquí. A todo esto hay que sumar los casos Púnica, Lezo, Canal, Taula, Cooperación, Valmor, Auditorio, Pasarela, Palma Arena o el de las ya muy famosas tarjetas black. ¡Mucha tela! Si la sentencia de la semana pasada ha supuesto una verdadera hecatombe, ¿se ha parado Rajoy a pensar lo que le queda por sufrir a la parte honrada de la familia del PP?

El presidente del PP debe sopesar si su continuidad es compatible con la famosa regeneración que desde diversos ámbitos se reclama al partido que sustenta al Gobierno. Habrá quien diga que sería de cobardes abandonar la formación en un momento así, pero también se encontrará enfrente con el argumento de una organización que se desangra, que pierde votos cada día que se escucha una nueva información sobre corrupción.

Le quedan pocos días a Rajoy para deshojar unas margaritas que pueden cambiar la historia del PP y de España también.

Javier Cámara

Periodista

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