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NOVELA

Agustina Bazterrica: Cadáver exquisito

domingo 03 de junio de 2018, 18:25h
Agustina Bazterrica: Cadáver exquisito
Alfaguara. Barcelona, 2018. 256 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Marta Rózpide

Se presentó bajo el pseudónimo de H. Lecter y hasta ganar el Premio Clarín de 2017 nadie sabía quién podría haber escrito una novela tan hipnótica, cruel y bella. Cadáver exquisito subyugó al jurado del tribunal del certamen literario argentino y este año Alfaguara la edita en España para deleite del lector.

Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974), autora de este libro, argentina y Licenciada en Artes, ya acumula varios galardones por su escritura. Aquellos que han podido leer todas sus obras coinciden en el estilo limpio, casi clínico, y directo de la escritora de tan solo 43 años. Con su pluma describe atmósferas densas y complejas que atrapan al lector en apenas instantes, como en la que desarrolla Cadáver exquisito.

En ella se cuenta la historia de una distopía: un virus letal se extiende entre todos los animales y su carne deja de poder ser consumida, pero el ser humano sigue comiendo carne, solo que ahora cría, reproduce, sacrifica, procesa, vende y consume carne humana. Bazterrica llama a este cambio social la “Transición”.

Ella misma vivió una transformación parecida cuando decidió dejar de consumir “cadáveres” animales -como los llama-. Fue entonces cuando, al pasar por delante del escaparate de una carnicería, se preguntó: “¿Por qué no puede haber cadáveres de humanos y que todos paseemos alegremente?” Así comenzó esta novela cautivadora.

Para Bazterrica es fundamental mostrar al ser humano con todas sus caras, sus luces y sus sombras. Marcos Tejo, protagonista de la obra, lo explica así: “El ser humano es un ser complejo y a mí me deslumbran las vilezas, contradicciones y sublimidades de nuestra condición. La existencia sería de un gris exasperante si todos fuéramos impolutos […]. Eso es lo maravilloso, que aceptemos nuestras desmesuras, que las naturalicemos, que abracemos nuestra esencia primitiva […]. Desde que el mundo es mundo nos comemos los unos a los otros. Si no es de manera simbólica, nos fagocitamos literalmente. La Transición nos concedió la posibilidad de ser menos hipócritas”.

Lo cierto es que con esta novela, la autora no solo pretende arrojar luz sobre los tabúes sociales, sino hacer reflexionar al lector sobre sus propios hábitos, sobre la realidad de sus actos, sus causas y consecuencias, sin juzgarlos de manera directa, dejando que sea uno mismo el que compare en su mente la distopía de la obra con la realidad del mundo en el que vive.

Con cada uno de los 19 capítulos, la autora ha creado un “cadáver exquisito en sí mismo”, como los surrealistas con su juego Consecuencias, en el que cada uno escribía o pintaba en un trozo de papel continuando lo que había hecho el anterior, que permanecía oculto bajo las dobleces de la hoja. En este caso, el lector llega con ansias al final del libro para cerrarlo de golpe. ¿Cómo no haberlo supuesto? ¿Cómo es posible un final tan de cuento? ¿Cuándo harán una película de esta novela? Son algunas de las posibles preguntas que atacan al que haya terminado de devorar Cadáver exquisito.

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