Ignacio Camacho pide al PP que se mude de Génova.
Aciertos en las decisiones: la de Rajoy de marcharse y los nombramientos de Sánchez. Así valoran las firmas de los principales diarios lo más relevante del día.
“Rajoy supo hacerse a un lado”, dice el editorial de El Mundo. Luis María Anson considera en estas páginas que Rajoy “ha acertado en su decisión” de dejar el liderazgo del PP, “como también Sánchez al elegir a su ministro de Exteriores”. Dice de Josep Borrell que “es un político que se distingue por su sagacidad, su coherencia, su habilidad negociadora”. Añade que “con el mayor rigor histórico, ha desbaratado las falsedades de los secesionistas”.
Elogios a Mariano Rajoy en La Razón. Julio Valdeón: es el “líder que heredó un país incendiado por el reventón del ladrillo y lo devolvió con los números en orden. Así ven a Rajoy fuera de España”. Sabino Méndez: “Nada que pueda reprochársele. Basta ver cómo ha tomado nota Sánchez, nombrando a Borrell para Exteriores: la unidad y Europa por delante de todo”.
Y un palo, sin contemplaciones, de Ussía: “El Ministerio del Interior va a caer en manos de esa maldad silbante y pérfida que se mueve en la piel de Margarita Robles, que dejó un recuerdo en Interior que supera la pesadilla”.
“Un nuevo PP”, titula su editorial El País, que considera que “la salida de Rajoy facilita la regeneración de la derecha española”. Argumenta: “La estrambótica afición de un ministro del Interior de condecorar a vírgenes y santos y la reciente medalla de la Fundación Francisco Franco a uno de sus diputados son detalles inconcebibles en países de nuestro entorno que han sufrido similares vicisitudes históricas. Alinearse con otras formaciones conservadoras de Europa es una tarea ya emprendida que, sin embargo, aún no se ha culminado”.
Ignacio Camacho, en ABC, pide no ya renovar, sino directamente vender la sede: “Nadie de la achicharrada nomenclatura actual, nadie que le deba al jefe saliente su paso por el poder en La Moncloa o en Génova. La supervivencia del partido exige una tarea –ingrata para el que le toque- de implacable limpieza (…) Hasta la sede, si fuera posible, habría que venderla, porque la marca está contaminada por el amianto de la corrupción y sufre una fatiga de materiales”.