www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

Rajoy. Trump. Descarrilamientos

Marcos Marín Amezcua
jueves 07 de junio de 2018, 20:09h
Actualizado el: 06/08/2018 08:37h

Menuda semana transcurrió desde que tuvimos el agrado de coincidir aquí. En un pispás Trump cumplió su absurda amenaza de imponer aranceles al aluminio y al acero a países productores más competitivos que su industria y España ha cambiado de jefe de gobierno. Ambas situaciones se veían venir, pero desconocíamos si finalmente sucederían y la trama que seguiría cada acontecimiento. Trump y Rajoy se descarrilaron a su manera.

Mariano Rajoy perdió la irrepetible oportunidad de pasar a la Historia solo como un jefe de gobierno al que le tocó atestiguar el traspaso de dos reinados. A lo más en ser el sujeto que ganando unas elecciones reñidas y otras más, afrontó como pudo la crisis que como bumerán, se le estrelló en la nuca –ya que se atribuye aquella a la era Aznar y su política inmobiliariapero no, a la gente le gusta complicarse la vida. Al irse me pregunto ¿cómo pudo llegar al cargo? Y al final me cuestiono si sencillamente, Rajoy no aventó el arpa, harto de todo y de todos. Al PP en la oposición le espera una cena de negros en búsqueda de nuevos liderazgos.

Su partido, el Popular, embarrado hasta las cachas de actos de corrupción de toda laya –de los bolsos de la Barberá a la trama Gürtel no ha podido ni con el peso de sus errores ni los de Rajoy ni con la sentencia judicial que confirma lo que todo mundo señaló.

Echado por una moción de censura, Rajoy, taciturno, ha conservado la entereza hasta el final y sus lapidarias palabras acerca de que fue un honor ser presidente y de que deja una España mejor que la recibida, quedan para la reflexión. Yo no sé si en privado se derrumbó, pero en público se mantuvo rígido y firme. ¿Por aquello de que los árboles mueren de pie? Pues a saber y quede para los anales de la historia de España. En ultramar nos deja la duda referente a si su salida intempestiva no será peor que el haberse quedado. La emboscada parlamentaria ha dado resultado, empero queda el recelo y la suspicacia de su idoneidad.

De Pedro Sánchez sabemos muy poco en ultramar. Acaso se trate del jefe de gobierno español menos conocido al arribar al puesto, en una era globalizada donde te permite medio enterarte de la persona. Si me preguntan diría que es un señor que lleva un ratote buscando el liderazgo pleno de su partido y que un día se embrolla en lo andaluz y otro la lidia con los populares, sin resultados claros de la batalla librada. Poco menos que eso. No lo veo como un líder socialista fuerte.

Ahora se oye que Sánchez no fue elegido en las urnas. Caray, un problema. Pero… la ley dada por los propios españoles es la que le permite llegar. Y seamos sinceros: cuando se los convoca a votar, votan Rajoy. ¿Entonces? Me escalda un poco eso. Cuando Ana Botella presidió la alcaldía madrileña por enroques políticos, fue el mismo rollo. Que si nadie la eligió, pero la ley le daba acceso al cargo. No había delito que perseguir. Total, que si Sánchez llega a 2019 como pretende y hace bien los deberes, ya tendrán ocasión de votarle…o de botarle.

El otro descarrilado, Trump, en su infinita estupidez juega al listillo con menos gracia que tino. Si un día cancela esa reunión con el norcoreano y a los dos segundos la confirma, lo de los aranceles en el acero y el aluminio va en serio, según parece. Se da un balazo en el pie, nuevamente. Se confronta así en ambos rubros con la UE, se pelea con China, los impone también a Argentina y Brasil y mete en el mismo saco a Canadá y México, con los que afrontaba un ríspido proceso renegociador del TLCAN. Lo de China, para forzarla a aceptarle nuevas condiciones comerciales y el golpe a sus socios norteamericanos, porque ya se quejó de que son huesos difíciles de roer. En otras palabras, su equipo negociador del TLCAN no ha podido con ambos y no ha hecho su santa voluntad.

México y Canadá han cerrado filas, regresándole una cauda de aranceles en respuesta a Estados Unidos y buscando mercados alternos, mientras sostienen que mantendrían el moribundo TLCAN sin aquel. Trump amenaza con acuerdos por separado. Ha llamado ladrones a sus dos socios, diciendo que se aprovecharon de su economía por décadas, el muy desvergonzado. México ha demandado a su vecino en la OMC. El grosero y amañado proteccionismo estadounidense, propio de una economía que perdió mercados, que no se modernizó y que apuesta impávida al contaminante American Way of Life cada vez más defenestrado, se queda solo.

El parroquialismo estadounidense traducido en miopía de los estrategas yanquis, es atroz. Mas no espero nada mejor de ellos: si la cabeza fuera bien, los pies no divagarían, exactamente como lo hacen en la Casa Blanca.

Retomo un punto. Unas semanas antes de la desdichada y caprichosa medida de Donaldo, este se quejó amargamente de que sus socios norteamericanos eran rudos. Eso habla bien solo en principio, del equipo Peña Nieto. Sin embargo, es un equipo irresponsable, negociando ya de salida, que se empecinó en admitir las presiones yanquis de renegociar y ha demostrado su pésimos cálculos de los tiempos políticos. El zarpazo de Trump revienta el TLCAN, que a veces parece solo vivo en la mente de los nefandos ministros mexicanos Videgaray y Guajardo, que no atan ni desatan. El segundo, al frente del ministerio de Economía, aseguraba semanas atrás que había un 80% de probabilidades de que se firmara el nuevo acuerdo antes de las elecciones mexicanas del 1 de julio. En días recientes previas a la medida de Trump, ha dicho que solo había un 40% de ellas y hoy mejor se calla. Menuda partida de improvisados negociadores. De un gobierno moribundo que mantiene altas probabilidades de ver perder las elecciones para su partido, el nauseabundamente corrupto PRI.

Las tensiones creadas por la imposición de aranceles generan un rechazo abierto hacia Estados Unidos y un camino de incertidumbre para el libre comercio. Desconocemos que más hará Peña Nieto. Estamos a 3 semanas de los comicios presidenciales mexicanos y Trump va iniciando campañas intermedias. Yo celebro que este gobierno débil vendepatrias del PRI no saque el TLCAN. Se necesita una renovación en México y nuevos bríos que Peña Nieto y su equipo ya no están en posibilidades de dar.

El libre comercio hace agua y el proteccionismo estadounidense devela su incapacidad como país para seguir sus propias reglas, cuando ya no le favorecen. Lo normal. No sabe cómo le jode oírlo a sus corifeos. Pues peor para ellos. En el camino se atraviesa la designación de la sede de la Copa del Mundo 2026 (13 de junio). México y Canadá se ataron al proyecto yanqui. Parece que no prosperará gracias al desprecio que el mundo siente por Trump y Marruecos se llevaría el gato al agua.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios