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TRIBUNA

El Nuevo Nobel de la Paz

Natalia K. Denisova
sábado 16 de junio de 2018, 20:15h
Actualizado el: 16/06/2018 20:33h

Hace nueve años el presidente Obama se comprometió con el proceso de la desnuclearización para incrementar la seguridad internacional. Esta buena intención le ayudó a ganar el premio Nobel de la Paz poco después de empezar su primer mandato. Un pequeño regalo de bienvenida por su buen discurso sobre la paz mundial. Al acabar el segundo mandato, el balance entre las promesas del presidente demócrata y su política internacional era negativo hasta tal punto que los curiosos han contado que no había un solo día sin las tropas en combate activo, es decir, el presidente pacifista tuvo que permanecer en permanente estado de guerra. Sin embargo, pocos le reprocharon esta incoherencia política.

Caso muy distinto es el del presidente Trump. La llegada del republicano al poder fue recibida como augurio de la tercera guerra mundial. El intercambio de insultos con el presidente de Corea del Norte sólo confirmó esta posibilidad. Y parece que esta opinión de que Trump es enemigo de la paz no la va a cambiar ni siquiera el acuerdo de desnuclearización, conseguido por él tras el encuentro con Kim Jong-un en Singapur. Uno de los puntos cruciales es la paulatina desnuclearización total de Corea del Norte, cese de los costosos "juegos de guerra", es decir, de maniobras militares y establecimiento de las nuevas relaciones entre los gobiernos de los EEUU y la República Popular Democrática de Corea "de acuerdo con el deseo de paz y prosperidad de sus pueblos". Además, de esto, van a repatriar inmediatamente a los prisioneros de la Guerra de Corea o los restos mortales.

Ahora la gran mayoría de los periodistas y susodichos analistas de asuntos internacionales están criticando las vagas cláusulas y tibias condiciones del desarme norcoreano. ¡Cómo si la claridad fuera el punto fuerte de la diplomacia! Quizá tengan razón en exigir las fechas y las horas exactas del desarme norcoreano, pero si fueran un poco más realistas se darían cuenta de que es muy difícil negociar y más todavía exigir algo de un mandatario que sale de su país por primera vez en cinco años. Además, ya son numerosos los fracasos diplomáticos causados por la diplomacia severa de sanciones a los países dictatoriales o de escasa tradición democrática. El error más flagrante es el de Rusia, donde gracias a las sanciones del Occidente la figura de Putin ha alcanzado una popularidad nunca vista, además del resurgir de la retórica que iguala el término "democracia" y "Occidente" con "enemigo". A la hora de tomar estas medidas no se toma en cuenta la mentalidad de estos países ni de su historia.

Pero esto no es lo peor, sino la crítica enconada contra Trump por el mero hecho de reunirse con un déspota asiático y no exigirle un inmediato cambio de régimen y el cumplimento de los derechos humanos. Es lamentable la falta de rigor y autocrítica de eso expertos en relaciones internacionales. ¿Acaso alguien ha cuestionado o criticado las bendiciones del Papa Francisco y sus reuniones con Nicolás Maduro y Evo Morales? En fin, antes de que comenzase a caminar la presidencia de Trump estos ideólogos ya lo habían condenado. Aunque Trump consiga traer el cielo a la tierra, seguirán escupiendo contra su figura. Así son los progres…

Hemos llegado a tal cerrazón ideológica que no se le reconoce a Trump el mayor logro de la diplomacia en el último cuarto del siglo: conseguir que Corea del Norte salga de su ensimismamiento nuclear. Quizá lo haya conseguido con ciertos atisbos de bronco y poco finos, pero ¡nadie es perfecto! Hemos llegado a tal desconocimiento del pasado que poco importa que detrás del conflicto coreano está la guerra fría, su primer conflicto militar del año 1950. La guerra entre el aliado de Joseph Stalin, Kim Il Sung, y el estado nacionalista pro-occidental de Corea del Sur ha sido un enfrentamiento de 70 años. Si en Europa la pieza clave y el símbolo de lucha entre el comunismo y capitalismo fue el muro de Berlín, en Asia, sin duda, lo han sido las dos Coreas. Por lo cual es necesario valorar bien la importancia del encuentro histórico entre las dos Coreas que tuvo lugar el día 27 de abril. Tampoco se puede seguir despreciando las palabras de Trump y Kim Jong-un de que ellos están "preparados para empezar un nuevo capítulo en la historia de las dos naciones". Y a pesar de todo, el jurado del Premio Nobel no tomará en cuenta la candidatura de Trump para el Nobel de la Paz.

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