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NOVELA

Jeroen Olyslaegers: Voluntad

domingo 24 de junio de 2018, 18:58h
Jeroen Olyslaegers: Voluntad

Traducción de Marta Arguilé Bernal. Seix Barral. Barcelona. 2018. 383 páginas. 19 €. Libro electrónico: 12,34 €.

Por Daniel González Irala

Los acontecimientos históricos por los que las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial se rebelaron entrando en los hoy llamados Países Bajos y rompiendo su aparente neutralidad política, se dice en otras fuentes que empezaron el 10 de mayo de 1940, fecha en la que este gran personaje literario que es Wilfried Wiels, en la novela Voluntad, ya había sufrido un episodio de coma por una meningitis, y pasó a llamarse (y a ser) inconscientemente, Angelo.

De épica, lírica y trágica ha sido calificada por la crítica internacional la voz que el novelista belga Jeroen Olyslaegers le presta, fundamentalmente a través de monólogos interiores cuyo principal narratario es su bisnieto, ante el desprecio del resto de su familia circundante por una vida contradictoria donde el espermatozoide fue más rápido que la muerte efectiva, a pesar de estar como idea esta tan presente en el texto. Una muerte en vida que debemos ver desde una construcción de lo mínimo a partir de la nada.

Resulta también algo reiterativo ese afán de querer desaparecer que parece hacerse cada vez más desesperado y que pone brillantemente al lector también en el disparadero, y tampoco es muy cómodo para el lector español el trabajo de traducción que podría haberse llevado a cabo al alimón del neerlandés conjuntamente con el alemán. De hecho las notas a pie de página no son muchas veces más que diálogos directamente traducidos abajo, que no pierden ni ganan verosimilitud así expuestos.

Y es que tal y como se dice en un principio “eran tiempos de ambigüedad y desdén, y en eso no se diferencian de otros tiempos. O mejor dicho: jamás llegaron a irse, sino que siguen planeando sobre nosotros”. En este breve párrafo el protagonista empieza a dejar ver como el Holocausto o la matanza racista indiscriminada (contra la que él lucha desde un bando no menos corrupto) es solo parte de un negocio crematístico sin precedentes, y que a nadie importa un solo israelita o judío con nombres y apellidos.

Habida cuenta de ello y dado que su tía Emma le deja una biblioteca de clásicos, Wiels, al descubrirse incluso cerebralmente muerto, lee poesía, sobre todo a Verlaine y Baudelaire, en cuyos libros encuentra inspiración vital sin precedentes, de tal forma que se convierte en poeta a pesar de que solo escriba cuando el peligro real (sus “Confesiones de un farsante” parecen decir precisamente eso) acecha. Esta forma de conocimiento, si bien le convierte en poco hábil en su relación con el entorno (“el típico hombre que es incapaz de expresar sus sentimientos ni cuando la vida se desmorona a su alrededor”), a la vez, le suma en un dolor abismal mayor frente al que cada vez quedan menos capas de cinismo recurrentes.

Estamos pues ante una lectura densa y deudora por su dureza (aunque se narre desde otro bando) de Louis-Ferdinand Céline, autor de Viaje al fin de la noche y escritor francés que a pesar de su indiscutible talento literario, mostró tendencias y actitudes francamente filonazis y misóginas; este último rasgo lo contemplamos cuando relata cómo hace morbosamente el amor a una prostituta delante de su esposa Yvette, de cómo añora y ama a la jovencita sirvienta Nicole a pesar de seguir su alianza con aquella… Todo ello teniendo en cuenta además que a quién se lo narra es principalmente a su propio bisnieto.

No es esta la primera incursión literaria de Olyslaegers; tras We y Profit, lo que sí parece es que cruza fronteras con Voluntad y llega a la primera línea editorial en toda Europa.

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